• SÁBADO 4
  • de abril de 2026

Editorial

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El compromiso renovado de APEC

El compromiso renovado en esta cumbre no solo fortalece los lazos comerciales, sino que también envía un mensaje esperanzador: el progreso es posible cuando se apuesta por la colaboración.

El énfasis en principios como la transparencia, la inclusión y la no discriminación refleja una respuesta proactiva frente a los crecientes riesgos de proteccionismo y fragmentación económica. En un contexto global donde las tensiones comerciales y la desigualdad económica amenazan con frenar el progreso, APEC busca reforzar los valores fundamentales del comercio internacional, promoviendo un entorno donde todas las economías puedan prosperar sin barreras ni discriminaciones.

La elección de Lima como sede para esta reunión no es casual. El Perú, como representante de las economías emergentes en el bloque, es un ejemplo de cómo la integración económica puede impulsar el desarrollo. En los últimos años, nuestro país ha logrado posicionarse como un actor relevante en el comercio internacional, aprovechando los tratados de libre comercio y su conexión estratégica con Asia impulsada con la inauguración del nuevo megapuerto de Chancay. La hospitalidad peruana no solo sirvió como un marco ideal para los debates, sino también como una demostración tangible del impacto positivo de la cooperación económica.

Un aspecto central del encuentro fue la necesidad de asegurar que el comercio y la inversión beneficien a todos, especialmente a las pequeñas y medianas empresas (pymes), los trabajadores y las comunidades más vulnerables. Los líderes coincidieron en que la inclusión no puede ser solo un ideal, sino también un pilar práctico para construir economías resilientes y sostenibles. Para ello, se discutieron iniciativas como la digitalización y el fortalecimiento de las cadenas de valor regionales, elementos clave para integrar a sectores históricamente excluidos en el dinamismo económico global.

Asimismo, el encuentro abordó temas críticos como la transición energética, la sostenibilidad ambiental y la seguridad alimentaria, reconociendo que los desafíos del comercio actual van más allá de lo económico. La búsqueda de soluciones comunes en estos ámbitos refuerza el papel de APEC como un foro de cooperación integral, donde el diálogo y la acción conjunta se traducen en beneficios tangibles para las economías y sus poblaciones.

La reunión en Lima concluyó con una clara señal: la unidad es esencial para enfrentar los retos compartidos y aprovechar las oportunidades del comercio global. APEC, con su enfoque en la inclusión y la sostenibilidad, ofrece un modelo de cómo las economías pueden trabajar juntas para construir un futuro más justo y equitativo. El compromiso renovado en esta cumbre no solo fortalece los lazos comerciales, sino que también envía un mensaje esperanzador: el progreso es posible cuando se apuesta por la colaboración.