• DOMINGO 7
  • de junio de 2026

Derecho

FOTOGRAFIA
JORGE TOYAMA. abogado laboralista

“No hay relación entre subida del mínimo y baja del empleo formal”

Toyama estimó que la RMV podría incrementarse entre 1,150 y 1,200 soles, y agregó que la tasa de desempleo en el Perú, de 5%, es similar a la que registran países europeos.


Editor
Miguel Juape

Periodista

mjuape@editoraperu.com.pe


–¿En cuánto se estima la tasa de informalidad laboral en el Perú?

–Antes del covid-19, la tasa de informalidad en el Perú era de menos de 70%, pero no hemos llegado a nivelar ese porcentaje, estamos en 2 puntos porcentuales por encima, por lo menos.

–¿Cuáles son las variables que impiden que se nivele o reduzca la tasa de informalidad laboral?

–No son razones solo políticas, sino también estructurales de mercado. El peruano gana menos dinero y hay más informalidad o formalidad que no se recupera. El formal se fue a la informalidad, la clase media pasó a la baja, el que pagaba impuesto por RUS ya no lo hace. Y cada vez más la sociedad peruana se vuelve a las actividades de servicio y comercio, donde hay informalidad alta.

–¿Qué cambios observa en su análisis?

–Se ha pasado del mundo fabril-formal-obrero-sindicalizado que gana por encima del promedio a uno informal-servicio-o comercio-no sindicalizado, en donde predominan los servicios que brindan empresas sin vínculo laboral (por aplicativos), el ambulante, el emprendedor, pero que es informal.

–¿Cuál es el porcentaje de desempleo?

–El peruano sí tiene trabajo, el desempleo en el Perú es 5%, es decir, 960,000 desempleados, que es un número alto, pero porcentualmente es un promedio europeo. El problema del Perú centralmente no es el desempleo.

–¿Esto guarda relación con la productividad del trabajador peruano?

–Sin duda. Se necesita de tres peruanos para igualar lo que produce un chileno en una hora; y dos peruanos para producir lo que un colombiano. El valor del trabajador peruano es de 12 dólares la hora, mientras que un colombiano equivale a 30 dólares y un chileno a casi 50 dólares la hora.

–¿Por qué no somos productivos los peruanos?

–El trabajador promedio peruano trabaja en servicios, comercio, industria primaria (exportaciones) minerales e importamos celulares, entonces la transformación no está.

–¿Cuál es el impacto?

–El trabajador peruano labora en actividades que no generan mucho valor agregado al país. Hace 15 años los pañales peruanos de niños se exportaban a Bolivia o Ecuador. La joyería multicanal se producía en el Perú y se vendía en catálogos en otros países. Hoy, la joyería se hace en Colombia, los pañales en Chile y Colombia, una parte. Ya no hay industria de papel en el Perú. Todo se importa.

–¿Cómo se condice esta realidad con los sindicatos?

–El mundo sindical recién se está recuperando del covid-19. Antes de la pandemia habían 250,000 sindicalizados formales, llegó a 180,000. Este año, podría superar los 200,000 formales.

Si la tasa formal no sube, la tasa sindical tampoco subirá. Hay tres razones: la primera, es que los sectores donde había sindicato están en retroceso, hay menos industria. Y en las actividades de servicio y comercio, casi no hay sindicatos.

Segundo, la tasa de informalidad, el sindicato requiere de formalidad, no hay sindicato de informales.

Y tercero, los jóvenes. Así como las empresas tienen crisis de talento, también los sindicatos tienen crisis de jóvenes. Hoy día tu vez a los sindicatos que organizan foros de afiliación sindical, con enfoque de jóvenes.

–¿Qué podemos decir del ejemplo de Ica?

–Hay pleno empleo, pero no es la región con la mayor productividad laboral. La región con mayor productividad es Moquegua, minas, industrias de energía, el PBI vs. la PEA de cada región. Ica es como la quinta o sexta. Es decir, no necesariamente tener trabajo supone ser productivo. Para ser productivo debes tener o mucho conocimiento técnico o trabajar en una industria transformadora, que es una fábrica o es una empresa de tecnología.

–¿Cuál debe ser el reto?

–Supone generar trabajo productivo y eso es tener industria o traer hub regionales; veo que muchas empresas regionales no están en el Perú.

–¿Cuáles son las razones?

–Uno, el costo laboral, tanto para la empresa como para el trabajador. El trabajador colombiano gana menos que el peruano, pero le descuentan menos y como neto gana más que el peruano. Dos, hay más talento. Y tres, la necesidad de un ambiente más propicio para las inversiones.

–¿El monto del incremento del sueldo mínimo se estimaría en 1,500 soles por las centrales sindicales?

–Podría ser un monto entre 1,150 y 1,200 soles.

–¿Cuál sería el efecto?

–Históricamente, no hay una relación entre la subida del mínimo y la baja del empleo formal. Ni tampoco se ha demostrado que genere informalidad, es decir, que alguien deje de estar en planillas porque el mínimo sube es poco probable. Lo que se suele es trasladar al consumidor o al cliente de los servicios cuyos ingresos son cercanos al mínimo vital (vigilancia, limpieza, entre otros).

El problema del Perú es que el sueldo de la microempresa es menor al mínimo vital, entonces el mínimo vital sí es un parámetro para la informalidad; pero respecto de la informalidad que busca ser formal, pero no para que la formalidad migre a la informalidad.

Fiscalización

Puede haber un conflicto de intereses potencial cuando, por ejemplo, un trabajador (inspector de trabajo) de un sindicato de la Sunafil se debe pronunciar (emitir un pronunciamiento) ante la denuncia de un sindicato por un tema sindical. 

Aquí se puede advertir una triple identidad: el inspector y el denunciante son sindicalizados y la materia fiscalizada es un tema de libertad sindical. Por ende, podría haber un conflicto de intereses potencial en la fiscalización que se coronaría si es que es sobre un tema que también afecta al propio inspector. 

Por ejemplo, si la Sunafil como empleador tuviera un conflicto derivado de licencias sindicales y una denuncia de un caso de licencias sindicales deba ser resuelta por un inspector que podría reclamar lo mismo; es decir, un conflicto de intereses, por lo que debería regularse un protocolo de cómo manejar casos concretos de potenciales conflictos de intereses. No obstante, como regla general creo que no hay conflicto de intereses.

Lea también en El Peruano: