• JUEVES 14
  • de mayo de 2026

Editorial

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El reto de mejorar la justicia

El reto es mayúsculo, pero la oportunidad de encaminar el Poder Judicial hacia un sistema más eficiente, transparente y justo también lo es.

Entre los principales problemas que enfrentará está la histórica sobrecarga procesal. Los expedientes acumulados en juzgados durante años han afectado el acceso oportuno a la justicia, dilatando procesos y generando frustración en los ciudadanos. Además, el Poder Judicial ha sido señalado recurrentemente por casos de corrupción interna que minan la legitimidad de sus fallos y perpetúan una percepción de impunidad en casos emblemáticos. A esto se suma la lentitud de los procesos, que no solo afecta a las partes implicadas, sino que también alimenta una cultura de desconfianza en la capacidad del sistema para impartir justicia.

Frente a estos retos, Tello ha presentado un plan que incluye el impulso al liderazgo en el Poder Judicial, dinamizar la gestión jurisdiccional y de los servicios judiciales en todo el país, así como agilizar el soporte administrativo.

Asimismo, se comprometió a ayudar en la lucha contra la inseguridad mediante el fortalecimiento de las unidades de flagrancia, un modelo que permite juzgar delitos en procesos más ágiles. Si bien esta estrategia es prometedora, deberá ser complementada con mejoras en la capacitación de jueces y fiscales, así como con la dotación de recursos tecnológicos que garanticen su adecuada implementación.

Otro aspecto crucial será el acceso a la justicia en condiciones de igualdad. En un país con profundas desigualdades sociales y geográficas, garantizar que los ciudadanos más vulnerables puedan recurrir al sistema judicial de manera efectiva debe ser una prioridad. Esto implica no solo descentralizar los servicios judiciales, sino también incorporar lenguas originarias y reforzar los programas de asistencia legal gratuita.

Para enfrentar la corrupción, Tello deberá liderar una transformación interna que promueva la transparencia y la rendición de cuentas. La implementación de mecanismos de monitoreo independiente, la digitalización de los procesos judiciales y la promoción de un sistema meritocrático en el nombramiento de jueces son medidas para fortalecer la confianza ciudadana.

No obstante, ninguno de estos esfuerzos tendrá éxito si no cuenta con el respaldo político y presupuestal necesario. En este sentido, la nueva presidenta del Poder Judicial deberá trabajar de manera coordinada con otros poderes del Estado para asegurar los recursos y el marco normativo que sustenten sus reformas.

El reto es mayúsculo, pero la oportunidad de encaminar el Poder Judicial hacia un sistema más eficiente, transparente y justo también lo es. La gestión de Janet Tello Gilardi será juzgada no solo por sus intenciones, sino también por su capacidad para traducir estas en cambios tangibles que devuelvan la confianza de la ciudadanía en la justicia peruana.