Opinión
Presidenta ejecutiva del Inaigem
El retroceso acelerado de los glaciares, la degradación de los ecosistemas de altura y el aumento de eventos climáticos extremos están agravando esta situación. Estos factores no solo afectan la escasez de agua, sino que también incrementan la vulnerabilidad de las comunidades y ponen en riesgo la estabilidad de la sociedad. Proteger estos entornos naturales y adoptar estrategias de mitigación y adaptación al cambio climático es una necesidad urgente para nuestra sociedad, más allá de una prioridad ambiental.
En este contexto, es fundamental conocer los avances de la investigación y, al mismo tiempo, involucrar a los tomadores de decisiones y fortalecer nuestras capacidades para implementar medidas que permitan enfrentar los escenarios que trae el cambio climático para las zonas de montaña y para el país. El reciente Simposio “Montañas Nuestro Futuro”, MONFU, celebrado en Huaraz, ha contado con una amplia participación de estudiantes e investigadores de universidades peruanas, así como representantes de instituciones públicas y privadas a nivel nacional.
En este evento, organizado por el Instituto Nacional de Investigación en Glaciares y Ecosistemas de Montaña (Inaigem) con el apoyo de USAID, el Gobierno de Canadá, Forest Trends, Condesan, SPDA, el Imperial College de Londres y el Banco Interamericano de Desarrollo se resaltó la urgencia de la crisis hídrica que enfrenta el país. Los expertos coincidieron en que el retroceso de los glaciares y la degradación de los ecosistemas no solo empeoran la crisis del agua, sino que también aumentan la probabilidad de desastres naturales, como el desborde de lagunas formadas por el derretimiento de los glaciares. Estos desbordes pueden ocurrir debido a la acumulación de agua.
Para abordar esta crisis se tienen diversas propuestas y estrategias. Primero, es esencial implementar soluciones basadas en la naturaleza, como la recuperación de los ecosistemas de montaña. Aunque ya se han logrado avances, es crucial monitorear y evaluar la efectividad de estas medidas, no solo en los ecosistemas y el recurso hídrico, sino también en el beneficio directo para las poblaciones locales. La restauración de los ecosistemas de montaña no solo ayuda a regular el ciclo del agua, sino que también proporciona hábitats para la biodiversidad y mejora la resiliencia de las comunidades frente al cambio climático.
Es crucial promover una cultura preventiva en la gestión de riesgos, fortaleciendo las capacidades locales para evaluar y mitigar los peligros naturales en las zonas de montaña. La educación y capacitación de las comunidades son esenciales para identificar y reducir estos riesgos, garantizando la sostenibilidad de las intervenciones. Además, campañas de sensibilización pueden movilizar a la población y generar apoyo para las políticas necesarias. La colaboración de todos los sectores, desde el Gobierno hasta las comunidades locales, es fundamental para lograr un cambio significativo y duradero.
Las investigaciones proporcionan información valiosa para entender la problemática y ofrecer soluciones, pero esta debe llegar a los tomadores de decisiones y a quienes implementan las acciones. Es necesario superar las barreras de la gestión pública para articular mejor esta información. La colaboración entre científicos, autoridades y comunidades es esencial para desarrollar estrategias efectivas y basadas en evidencia que aborden los desafíos del cambio climático.
Finalmente, es crucial sensibilizar a la sociedad y asegurar que las autoridades prioricen la seguridad hídrica y la gestión de riesgos. Generar información local sobre el impacto del cambio climático es esencial para justificar inversiones en medidas preventivas. Las soluciones incluyen infraestructuras naturales, restauración de ecosistemas de montaña, prácticas agrícolas sostenibles y una mejor gestión del agua. Como sociedad, tenemos el deber de no solo exigir cambios, sino también de participar activamente en ellos. Las montañas no son solo fuentes de agua; son la base de nuestra existencia y bienestar. Protegerlas es una responsabilidad que debemos asumir con seriedad y compromiso.