Opinión

Periodista
fgutierrez@editoraperu.com.pe
La identidad del furibundo poeta se pierde en el bosque de mi memoria, más no su gesto hacia lo que consideraba sin duda un desplante, no solo a su talento, sino también a la poesía en general. Ocurrió en 1991, en uno de esos encuentros entre poesía y rock que en aquellos tiempos solían organizarse en Lima. Aun se vivía la resaca de la explosión ‘subterránea’ de los años 80, que renovó los predios del rock contestatario y que validó dicha expresión sonora haciéndola compartir espacios e ideales con otras artes. Pero las cosas ya estaban cambiando.
Los contactos entre el rock hecho en el Perú y los poetas se venían dando desde los años 60, pero esporádicamente. Los Saicos, por ejemplo, eran amigos de Juan Gonzalo Rose, y El Polen musicalizaba a Dante Nava. Pero ya en los años 80 esa relación se intensificó, como demuestran los vínculos casi carnales entre el grupo Delpueblo y el movimiento Kloaka. Sin embargo, más allá de eso, en promedio, músicos y audiencias afines al rock peruano no se han mostrado proclives a estrechar lazos con la poesía.
Kloaka, específicamente, es uno de los grupos poéticos cuyo devenir es revisado y analizado en Poesía en rock, el libro de José Carlos Yrigoyen y Carlos Torres Rotondo recientemente reeditado (a 14 años de su aparición) en una versión corregida y muy aumentada. Más que describir los (contadísimos) lazos entre vates y roqueros locales, los autores se centran en la historia, actitud y toma de posiciones de Estación Reunida, Hora Zero y Kloaka; movimientos poéticos desarrollados entre 1966 y 1991: la misma época en la que la música rock adquirió un carácter contracultural, dejando de ser un simple género musical. Sus versos, acciones y enfrentamientos –entre ellos mismos y con el establishment cultural– reflejan rebeldía e idealismo; cualidades que algunos de ellos llevaron más allá de los predios poéticos.
Es ese influjo contestatario el que Yrigoyen y Torres Rotondo resaltan en los testimonios que –apelando al método de la historia oral– han recogido de prácticamente todos los protagonistas de estas historias; algunos de ellos verdaderos rockstars en sus egos y posturas. Las notas al pie de página –copiosas y oportunas– añaden contexto y argumentadas apreciaciones críticas sobre el trabajo de estos poetas. Lectura obligatoria para entender una parte de nuestra cultura popular.