Central
El reconocimiento como departamento fue resultado de la heroica gesta liderada, el 3 de enero de 1854, por los ciudadanos ilustres Toribio Casanova López, Pedro Villanueva y Antonio Egúsquiza, quienes conformaron una junta en representación de la población que anhelaba la independencia de Cajamarca del departamento de La Libertad.
En ese entonces, el pueblo organizado y encabezado por los egregios cajamarquinos venció a las fuerzas comandadas por el subprefecto Julián del Campo y Montero, quien recibió la orden del gobierno de José Rufino Echenique Benavente de doblegar a los insurrectos. La derrota del gobierno central produjo la firma de un acuerdo de paz en el que se acordaba la creación del departamento de Cajamarca.
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Un año después, el 11 de febrero de 1855, el entonces presidente, mariscal Ramón Castilla y Marquesado, promulgó el decreto de creación del departamento de Cajamarca con su capital del mismo nombre. Siete años después, el 30 de setiembre de 1862, dicho gobernante promulgó la Ley de Demarcación Departamental aprobada por el Congreso de la República.
Heredera de un legado arquitectónico incaico que se aprecia en diversas construcciones monumentales, un lugar de visita obligada en el centro de la ciudad es el Cuarto del Rescate del inca Atahualpa, célebre recinto en el que el gobernante del imperio más vasto de Sudamérica ofreció llenar de oro y plata hasta donde llegase su brazo en alto a cambio de su liberación por parte del conquistador Francisco Pizarro.
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La época colonial también dejó una huella extraordinaria en Cajamarca, expresada en las iglesias católicas entre las que destacan la basílica catedral, las iglesias San Francisco, La Concepción y La Recoleta, el templo de Belén, entre otras casas de oración que aglutinan a miles de fieles cristianos.
Cajamarca es sede del carnaval más celebrado del Perú, en febrero, presentando varios días de desfiles, música en vivo, eventos culturales, chicha de jora y una enérgica pelea con globos de agua.