Opinión
Periodista
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Es inevitable, pues, iniciar esta revisión de lo ocurrido en el 2024 en el rock hecho en el Perú mencionando esos trabajos editoriales. Algunos de ellos abordan géneros considerados ‘de nicho’, como el punk y el metal. Sobre ellos se lanzaron dos trabajos que enfocan su devenir en un ámbito geográfico muy definido y –a primera y prejuiciosa vista– muy alejado de la escena roquera tradicional: Puno. Levántate y pelea, de Christian Reynoso, y Él rock también es para cholos, de Alexander Hilasaca, son dos libros que contribuirán a sacarse las legañas centralistas y a conocer la historia de la música joven no convencional en una localidad siempre pletórica de cultura e inquietud social. Algo similar puede decirse de Fuera de la capital, de Pedro Cornejo Guinassi, cuya importancia testimonial respecto a lo ocurrido fuera de Lima en materia de música rock durante las décadas pasadas hemos resaltado en este espacio.
Otra revisión a escenarios musicales roqueros que resultan periféricos en relación con el mainstream es la de Sube el volumen, conjunto de interesantes ensayos editados por Mauricio Flores y Ernesto Bernilla en los que se aborda la movida roquera en El Agustino, el ‘chikipunk’ (la versión melódica y mesocrática del punk rock limeño), la inevitable impronta de lo ‘subterráneo’, la cumbia guitarrística y la autogestión como herramienta de desarrollo de escenarios y músicos. Desde otra periferia –más estética que social– emergió Perú Avantgarde, en el que –como ya hemos expuesto en una columna anterior– Wilder Gonzales Ágreda compiló sus artículos y entrevistas sobre géneros y personajes locales y foráneos abocados a la música electrónica, aleatoria y psicodélica. Más amplio es el campo abordado desde Puedes ser tú, de Raúl Cachay y Francisco Melgar; acucioso recuento de 50 discos peruanos. Relato histórico y apreciación crítica confluyen en él, configurando así una piedra angular para edificar el muy necesario canon musical roquero nacional.
Más acotados en sus temáticas, pero igual de interesantes, resultan El último punk, testimonio autobiográfico del cantante Alexis Korfiatis, y La hora del relevo, la biografía y discografía de los primeros años de Daniel F. escrita por Aldo Vela y el autor de esta columna.