Opinión
Periodista
Los medios de comunicación enfrentarán este 2025 un escenario marcado por desafíos sin precedentes. Según el reciente informe del Instituto Reuters para el Estudio del Periodismo, la protección de la propiedad intelectual frente a las voraces plataformas impulsadas por la inteligencia artificial (IA) será una de las más significativas batallas que enfrentarán.
Esta situación se agrava por la creciente preocupación de que las interfaces de IA generen respuestas “similares a las historias”, lo que podría llevar a una mayor disminución del tráfico y la visibilidad de los medios tradicionales.
El informe revela que solo el 41% de los 326 editores y líderes digitales encuestados por el Instituto en 51 países se sienten confiados en las perspectivas del periodismo, 19 puntos menos respecto al 2022. Esto responde, entre otras razones, al auge del ecosistema de noticias alternativo, compuesto por personajes que al operar fuera de las normas periodísticas difunden información descontextualizada y hasta mentiras.
Por esta razón, los editores encuestados son conscientes de que deben adaptarse a un entorno en rápida evolución. Así, están dispuestos a aumentar sus inversiones en audio y video, y crear experiencias de noticias más personalizadas. Sin embargo, esta adaptación enfrenta el riesgo de eludir los valores fundamentales del periodismo con el fin de lograr más clics y mayor atención del consumidor. El instituto subraya que se puede derivar en la producción de “AI Slop”, un término que describe el contenido de baja calidad generado por inteligencia artificial.
El informe destaca que la mayoría de los editores están explorando el uso de tecnologías de IA para personalizar contenido y mejorar la experiencia del usuario. Aunque esto podría ofrecer nuevas posibilidades, también plantea preguntas sobre la calidad y la ética del periodismo, para evitar que se convierta en un mero producto de consumo masivo, desprovisto de su esencia informativa.
En medio de estos desafíos también hay espacio para el optimismo. Así, más de la mitad de los editores confían en sus perspectivas comerciales, y algunos prevén un aumento en el tráfico debido al caos político. Sin embargo, esta confianza parece frágil frente a la realidad de que un 74% de los encuestados temen una disminución del tráfico de referencia desde motores de búsqueda. La dependencia de plataformas como Google y redes sociales para la distribución de noticias se ha convertido en una espada de doble filo, en que la misma tecnología que ofrece oportunidades también plantea amenazas existenciales.
En consecuencia, los editores deberán adaptarse para enfrentar la creciente desconfianza, la competencia de ecosistemas alternativos y la presión de las plataformas tecnológicas, todo ello sin sacrificar los principios fundamentales del periodismo: buscar la verdad, la integridad y la responsabilidad social.