Opinión
Periodista
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“Y ya lo ve, y ya lo ve, es el peruano y su ballet”, le cantaba al legendario Julio Meléndez la barra del Boca Juniors, en el Buenos Aires de comienzos de los años 70. Los dribleos y gambetas del defensa llevaron a la hinchada xeneise a vincular en ese cántico la solvencia y elegancia del crack chalaco con la más bella de las danzas. Y es que algo saben en Argentina respecto a ponerle banda sonora a los match futbolísticos.
De hecho, varias de las tonadas que usan nuestras barras bravas para alentar a sus equipos y a la mismísima selección tienen origen platense, variándose mínimamente sus letras para que calcen con el sentir local. Su tradición emparenta los cánticos colectivos europeos con el habla popular. Dispersa a lo largo de América Latina, la costumbre de alentar cantando a nuestros equipos ha echado raíces y, algunas veces, ha trascendido los escenarios futbolísticos para plasmarse en discos y en éxitos radiales por derecho propios. ¿Cómo olvidar –para bien o para mal– a “La fuerza ganadora”, tema del grupo de pop rock Dudó, en el que participaron algunos de los jugadores del Sporting Cristal, cosecha 1991?
Y si bien nuestros futbolistas parecen llevarse mejor con la salsa y sus exponentes y bailarinas, el rock local le ha dedicado al deporte rey varias páginas sonoras, aludiendo a alguno de sus equipos o a los barristas. El más reciente de los esfuerzos en ese ámbito es Rock del centenario, disco que reúne 14 piezas musicales alusivas a Universitario de Deportes, conmemorando sus 100 años de existencia.
El principal mérito de este trabajo reside en reunir a exponentes de diversos estilos roqueros, incluidas vertientes algo alejadas de la masividad, como el indie y el punk rock, combinando canciones de trinchera con temas en los que afloran sensibilidad y búsqueda de identidad bastante personales emparentadas con un tremendo fervor por la camiseta crema. Encontramos eso en temas como “Tú”, del grupo Procrastinación 1 Yo 0, “Es divertido” de la banda Fútbol en la Escuela y “Estadio Monumental”, de Pedro Solano. En otros momentos, el disco transporta a los oídos la emoción de las tribunas, como en las vibrantes “Canciones cremas”, de Charly, vocalista del grupo Diazepunk, o en “Sentir popular”, de Agosto Siete.