• JUEVES 12
  • de marzo de 2026

Opinión

FOTOGRAFIA
Reflexiones

Teresa Orbegoso (1976-2025)


Editor
Rubén Quiroz Ávila

Presidente de la Sociedad Peruana de Filosofía, profesor universitario


Por eso Teresa, la valiente y luchadora poeta comeña, a sabiendas de su larga batalla contra el mal, concibió la escritura como el instrumento de registro y legado. Por eso sus palabras tienen cuerpo, representación, un programa vital. Traspasan la intención individual para tornarse una plegaria coral, un grito silencioso y colectivo. Una herencia simbólica para recordarnos a los que la conocimos que el amor puede extenderse y permanecer a pesar del final físico.

Ya el hecho de ser poeta en el Perú es una osadía, una aventura utópica. Qué es eso de apelar a las palabras para crear nuevos mundos. Cómo es ello de acercarse a la realidad a punta de visiones sublimes. A ver, que expliquen eso de versificar las cosas y llenar de figuras literarias el mundo sin que sea el dinero que lo mueve todo. Cómo es aquello en la que el afecto y la solidaridad son los fundamentos de las relaciones. Qué clase de lugar liberado es aquello que está poblado de poetas. En ese sentido, Orbegoso veía los poemas como dispositivos de lidia y revelación, a la par de públicos y necesarios reconocimientos a aquellos que nos antecedieron.

De ese modo, dedicarse a la poesía parece más una condena que una virtud. Sin embargo, en medio de esa tensión cotidiana, hay quienes ven el ejercicio poético como un ritual permanente, excepcional, con la constancia de quien transforma con las palabras. Teresa, con una hiperconciencia del valor del símbolo y las frases iluminadoras, a pesar de que pudo haberse refugiado en el silencio y apartarse del mundo, lo que hizo, impecable y con mucha prodigalidad, fue reinsertarse en el espacio-tiempo transmutándolo. Con esa energía de quien se sabe abrazada por decenas de mujeres que la protegieron.

En una vida dedicada a los diversos formatos de entereza, Teresa había hecho del Perú, su nación primigenia y su objeto poético; desde allí creó, imaginó, concibió, a través de sus hondos poemarios y creativas propuestas desde las artes plásticas. La poesía peruana pierde, con su fallecimiento, a una de sus representantes más valientes y que unía a toda una generación de extraordinarias compañeras. Cuando una poeta muere, muere también una única visión del mundo.

Nos debe recordar también la urgencia de que todo tipo de cáncer sea cubierto con fondos gubernamentales desde su detección inicial. Así, la poeta y artista plástica Teresa Orbegoso combatió con dignidad hasta el final y rodeada de un infinito y categórico amor.