Medio siglo de innovación a favor de medicina, alimentación, industria, minería y energía.
Posteriormente, en 1976, el IPEN junto con otras entidades del Gobierno Central, con una visión clara y estratégica, presentó el ambicioso Plan Nuclear del Perú, el mismo que en su fase inicial contemplaba la construcción de un reactor nuclear de entrenamiento y un centro nuclear de investigaciones equipado con un reactor nuclear de investigación de 10 MW de potencia.
Transcurridas cinco décadas, se puede afirmar que dicho plan nuclear, permitió consolidar al Perú como un referente en investigación científica de vanguardia y lo posicionó en la senda del progreso tecnológico, impulsando el desarrollo de capacidades nacionales en áreas clave como medicina nuclear, irradiación de alimentos y protección ambiental.
Este mismo plan representa el pilar fundamental en la utilización de la tecnología nuclear para la seguridad y desarrollo nacional la cual permite mejorar la calidad de vida de miles de peruanos en los sectores críticos del país, con el objetivo de garantizar la seguridad alimentaria, sanitaria y energética.
Mayor infraestructura
La madrugada del 20 de julio de 1978, la tecnología nuclear en el Perú vivió uno de sus momentos más memorables: el Reactor Experimental de Potencia Cero, conocido como RP-0, fue puesto en funcionamiento por primera vez. Este gran hito para el IPEN no solo representó un logro técnico, sino que también significó el primer paso para realizar el entrenamiento y capacitación del personal peruano que, posteriormente, se encargaría de operar el reactor nuclear de mayor potencia.
Después de promulgado el Decreto Ley Nº 21976, que declaró de interés y necesidad nacional la construcción del Centro Nuclear de Investigaciones del Perú, se procedió a elegir la zona geográfica más adecuada para su ubicación; suscribiéndose un contrato con el gobierno argentino, el cual incluía los temas referidos a la transferencia tecnológica requerida, además de asegurar la participación de la industria peruana.
Esta visión comenzó a tomar forma en 1980, cuando ingenieros, arquitectos y dibujantes argentinos trabajaron incansablemente para diseñar la ingeniería del corazón del futuro Centro Nuclear; mientras que, en el Perú, profesionales y especialistas desarrollaban los planos de arquitectura y obras civiles bajo la estricta supervisión del IPEN.
Marcando un trascendental hito en la historia de la tecnología nuclear peruana, un 30 de noviembre de 1988 –con la participación de profesionales peruanos y argentinos– se puso a crítico por primera vez el Reactor Nuclear de Potencia de 10 MW, más conocido como RP-10. Dicho suceso dio inicio a la puesta en servicio de esta importante instalación, la de mayor potencia de América Latina hasta la fecha. Pocos días después, el 19 de diciembre de 1988 se realizó la inauguración oficial del Centro Nuclear de Huarangal.
Con el pasar de los años, y con el Centro Nuclear inaugurado, los especialistas del IPEN lograron forjar sus experiencias y consolidar sus conocimientos, lo que permitió el desarrollo de las aplicaciones pacíficas de la energía nuclear en la atención de las necesidades nacionales. Transcurrido el tiempo y con elementos combustibles renovados, el IPEN puso nuevamente a crítico el Reactor Nuclear RP-10, el 16 de setiembre del 2019, esta vez con personal peruano.
Salud y el bienestar
Una de las principales causas de muerte en el mundo y una de las enfermedades más comunes en nuestro país es el cáncer, el cual suele adoptar distintas formas, pudiendo atacar cualquier parte del cuerpo; por lo que su diagnóstico oportuno resulta muy importante.
Para enfrentar esta enfermedad, el IPEN en evidencia de una temprana preocupación, además de producir radiofármacos, constituyó un Centro Piloto de Biología y Medicina Nuclear, el cual fue transferido –de forma posterior– al Instituto Nacional de Enfermedades Neoplásicas. A la fecha, casi todos los centros de salud del país cuentan con este tipo de servicio.
En este escenario, y teniendo como pionera de la radiofarmacia en el Perú a la doctora Bertha del Rosario Calderón; la Planta de Producción de Radioisótopos del IPEN suministra de forma diaria medicamentos utilizados para el diagnóstico y tratamiento de enfermedades oncológicas, tales como el Tecnecio-99m y el Yodo-131, esenciales en la medicina nuclear y cuya aplicación permite mejorar la calidad de vida de miles de pacientes en el Perú, permitiendo al IPEN contribuir activamente en la seguridad sanitaria nacional.
Asimismo, el IPEN ha contribuido notablemente con la puesta en operación del ciclotrón de EsSalud, inaugurado el 2016, gracias al cual, en el Perú se producen radiofármacos avanzados que permiten obtener un diagnóstico temprano de manera precisa y puntual –mediante Tomografía por Emisión de Positrones (PET/TC)– de enfermedades como el Síndrome de Parkinson, Alzheimer, aneurismas cerebrales y focos de epilepsia, entre otros; posicionando a Lima como un centro de referencia en la región.
Como parte del impacto en el sector salud de las actividades desarrolladas por IPEN, es importante resaltar su trabajo con el Instituto Nacional de Salud del Niño (INSN) para la esterilización con radiación de apósitos de piel de cerdo, los cuales son utilizados en el tratamiento de grandes quemaduras en niños. Especial mención merece la labor llevada a cabo por la Institución en el 2001, cuando profesionales ipenianos, al hacer uso de la esterilización con radiación de apósitos de piel de cerdo, contribuyeron a salvar la vida de 63 personas, víctimas del trágico incendio de Mesa Redonda.
Como se ha señalado, el impacto del trabajo realizado por el IPEN en el sector salud ha contribuido a cerrar brechas en la atención al ciudadano. En este sentido, durante el 2024, el IPEN interesado en contribuir en mayor medida con el cuidado de la salud de los peruanos, realizó los esfuerzos necesarios para diversificar la producción y el suministro de radiofármacos a los centros de medicina nuclear y así poder satisfacer la demanda nacional; logrando el relanzamiento de los alambres de Iridio-192 para braquiterapia, y del Samario 153 como paliativo del dolor; avances significativos en el tratamiento y cuidado de los pacientes oncológicos del Perú.
Asimismo, considerando la necesidad de combatir el hambre y la inseguridad alimentaria, el IPEN implementó –desde hace muchos años– el uso de la radiación gamma para mantener a los alimentos “limpios” e inhibir su deterioro. De esta forma, se logra su conservación por un periodo de tiempo más prolongado, garantizando un mayor grado de inocuidad y calidad.
Red de laboratorios
En el último año, el IPEN ha dado pasos trascendentales en la consolidación y desarrollo de la energía nuclear en el Perú, trabajando arduamente en técnicas nucleares que contribuyan a satisfacer la creciente demanda de energía a nivel nacional, con el objetivo de dotar de electricidad a zonas aisladas del país donde los métodos de generación convencionales no pueden llegar debido a la geografía, como es el caso de la Amazonía.
Para ello ha constituido una red de laboratorios nucleares, integrada por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM), la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI), la Universidad Nacional del Callao (UNAC), la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) y la Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa (UNSA), cuya misión es la de potenciar la investigación científica, impulsando la formación de profesionales especializados para hacer frente a los efectos del cambio climático, en áreas como seguridad sanitaria; seguridad alimentaria y seguridad energética.
Datos
*El 23 de noviembre del 2024, se conformó el Grupo de Trabajo Sectorial de Naturaleza Temporal para la Elaboración de la Hoja de Ruta sobre Energía Nuclear en el Perú.
*Este grupo de trabajo reúne a expertos, académicos y autoridades del Ministerio de Energía y Minas y del Instituto Peruano de Energía Nuclear.
*Tiene el objetivo de diseñar estrategias que integren la energía nuclear en la generación de electricidad para garantizar la seguridad energética nacional.
*El IPEN viene trabajando con la UNMSM en la creación de la Escuela Profesional de Ingeniería Nuclear y la Maestría en Ingeniería Nuclear.
*El objetivo es reforzar la educación superior en el país y asegurar el desarrollo de la fuerza laboral requerida para dar sostenibilidad a la industria nuclear.
*Además de viabilizar la transferencia de tecnología y conocimientos necesarios para el desarrollo de soluciones innovadoras en el campo de la energía nuclear.