Opinión
Comunicadora social y escritora
De esta manera, he llegado a la conclusión de que el amor y la amistad son sentimientos que deben demostrarse todo el tiempo y en el tiempo darlo todo, sino, no sirve. El amor no es grandes sacrificios, sino pequeños detalles diarios, lograr encontrar tiempo aún sin tiempo, es una llamada solo para saludar y una visita solo para abrazar. Es mantener el contacto a pesar de la distancia y tener presente al objeto de nuestro afecto en la memoria y el corazón. Por esta razón, me molesta cuando esta fecha es utilizada desde la publicidad para promocionar productos o vendernos la idea de que el amor se mide por las cosas que se compran y regalan. También me molesta la promoción por redes sociales donde aparece una ligera competencia en demostrar quién tiene la pareja más afectuosa, generosa o amorosa; y las imágenes o videos de rosas, viajes y anillos.
Recuerdo un tiempo pasado cuando el amor era entre dos y las propuestas de matrimonio se daban de esta misma manera, pero las cosas han cambiado y ahora es todo un show mediático. Desde la joyería que promociona la joya y genera expectativa entre sus seguidores para luego subir fotos de la feliz pareja y su historia ‘romántica’ en su página oficial hasta el despliegue de creatividad, con filmador y fotógrafo incluidos, para que todos los amigos, seguidores y simples visitantes de las redes sociales participen del momento en que un novio se arrodilla y abre la tan anhelada cajita, mientras una novia sorprendida, pero con manicura y vestido para la ocasión, llora emocionada, agita sus manos de felicidad y luego de ponerse el tan esperado anillo, lo muestra orgullosa como trofeo para que el público expectante lo aplauda con likes. El amor en redes sociales ha triunfado.
En contraste, quisiera regresar al tiempo de las cartas escritas a mano, de los poemas y canciones, los paseos tomados de la mano y el compromiso que empieza entre dos y se mantiene vivo en medio de la adversidad. Celebrar las uniones entre la gente amada es bello; la publicidad del amor para las redes, innecesario. Corolario, me quedo con las palabras de Julio Cortázar: “Regalos insignificantes como un beso en un momento inesperado o un papel escrito a las apuradas. Pueden ser valorados más que una joya”.