Editorial
Esta transformación, que implica una inversión superior a los 7.5 millones de soles provenientes del Fondo de Inclusión Social Energético (FISE), no solo representa un avance en infraestructura hospitalaria, sino que además marca un hito en la búsqueda de un sistema de salud más eficiente, sostenible y económicamente viable.
La magnitud del proyecto se refleja en sus ambiciosas metas: la conexión de 12 hospitales en Lima Metropolitana, Áncash y Piura durante el presente año. Los avances ya son tangibles, como lo demuestran las instalaciones completadas en centros de salud emblemáticos como el Hospital Regional Docente de Trujillo, el Sergio Bernales, el San Juan de Lurigancho y, más recientemente, el Daniel Alcides Carrión del Callao.
Esta iniciativa trasciende la mera modernización infraestructural. El reemplazo de combustibles tradicionales, como diésel, petróleo industrial y gas licuado de petróleo (GLP) por gas natural, representa un ahorro estimado del 56% en costos energéticos para los hospitales beneficiados.
Estos recursos liberados podrían redirigirse hacia la mejora de servicios médicos, la adquisición de equipamiento o la ampliación de la capacidad de atención.
La distribución geográfica del programa merece especial atención. Con hospitales beneficiados en Lima (2), Callao (2), Trujillo (1), Ica (3) y Áncash (2), el Minem demuestra un compromiso con la descentralización de los beneficios del gas natural. Los convenios firmados para diez nosocomios, con obras ya terminadas en cuatro de ellos, evidencian un ritmo de ejecución prometedor.
Es relevante el caso de los hospitales San Juan de Dios de Pisco, Santa María del Socorro de Ica y Regional de Ica, que próximamente inaugurarán este servicio. Mientras tanto, los hospitales de Ventanilla, Eleazar Guzmán Barrón de Chimbote y Víctor Ramos Guardia de Huaraz se encuentran en la etapa final de la licitación, marcando la expansión del programa hacia el norte del país.
Esta política de masificación del gas natural en el sector salud refleja una visión integral que combina objetivos ambientales, económicos y sociales. La transición hacia una fuente de energía más limpia y económica no solo beneficia a los hospitales en términos operativos, sino que también contribuye a la reducción de la huella de carbono del sector salud y a la mejora de la calidad del aire en las zonas urbanas.
El éxito inicial del programa Bonogas (cuyo objetivo es contribuir al uso de combustibles más eficientes, económicos y limpios) en el sector hospitalario debería servir como modelo para su expansión a otros sectores públicos esenciales. La experiencia acumulada y las lecciones aprendidas en esta primera fase serán invaluables para futuras implementaciones, consolidando así el camino hacia una matriz energética más sostenible y eficiente en el Perú.