Editorial
Ante esta nueva y compleja realidad, el mundo sufre un reacomodo de las bases de una nueva arquitectura de seguridad que se caracteriza por la incertidumbre, la aparición de nuevos conflictos bélicos y el estallido de violencia que amenazan los fundamentos de la Carta de las Naciones Unidas, el derecho internacional que regula el comportamiento de los Estados en el escenario internacional.
Frente al riesgo del deterioro de las herramientas juri´dicas y políticas que han mantenido la paz, el ministro de Relaciones Exteriores, Elmer Schialer, ratifico´ la inquebrantable vocación del Peru´ por la destrucción de armas nucleares y de armamento convencional prohibido ante la Conferencia de Desarme que se desarrolla en Ginebra.
La política exterior peruana tiene objetivos estratégicos y políticas de Estado que proponen impulsar el servicio de la paz, la democracia y el desarrollo por medio de la inserción de nuestro pai´s al mundo y los mercados internacionales bajo el respeto de los principios del derecho internacional.
El compromiso por el desarme se manifiesta en el hecho de que el Perú es signatario de varios tratados en esta materia, como el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP), el Tratado sobre la Prohibición de Armas Nucleares (TPAN), el Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares (TPCE). Además, es uno de los impulsores del Tratado de Tlatelolco, que ungió a Ame´rica Latina como una zona desnuclearizada.
Al mismo tiempo, nuestra nación aboga por una aproximación multilateral y pacífica para abordar los problemas de seguridad y desarme. El Perú, que no se encuentra alineado a ninguna potencia mundial, tiene la autoridad moral para reclamar el desarme global con el fin de orientar los grandes recursos económicos en el desarrollo y la prosperidad del planeta.
También nuestro país está comprometido en la lucha por el desarme de armas convencionales al apoyar la regulación del comercio de armas en casos de violación de derechos humanos, la eliminación de bombas bacteriológicas, biológicas y de racimo, que afecta sobre todo a la población civil.
En el campo, el Perú, junto con Ecuador, trabaja en forma conjunta para desminar la zona fronteriza en cumplimiento con la Convención de Oslo, sobre la destrucción y limpieza de las tierras contaminadas con este explosivo.
Todos estos hechos evidencian que el Peru´ es uno de los países ma´s activos y comprometidos en el desarme; en esta tarea destaca la búsqueda de soluciones multilaterales y bajo el respeto de la democracia y los derechos humanos en el mundo.