• VIERNES 10
  • de abril de 2026

Opinión

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Reflexiones

8 de marzo


Editor
Verónica Coello Moreira

Comunicadora social y escritora


En consecuencia, no es el día para celebrar “lo más bonito que ha parido la Tierra”, llenándola de flores y chocolates (si se los quiere regalar a la mujer que ama, el 14 de febrero es una mejor fecha para eso); más bien, deberíamos revisar los números y las oportunidades laborales para asegurarnos de que estamos siendo equitativos o si los prejuicios nos han ganado la partida. Hace poco conversaba con un hombre que me dijo: “Si tengo que elegir para contratar a un hombre o una mujer de 30 años, elijo al hombre sin pensarlo, él no se va a embarazar, ni tendré que buscar un suplente a quien también deberé pagarle, así de sencillo”; y así de compleja es la situación para muchas mujeres. Conozco lugares donde hacen firmar un documento en el momento de la contratación, en el que la mujer se compromete a no quedar embarazada, por lo menos, en el primer año de ese trabajo.

También he escuchado a algunos jefes hablando de lo problemático que es tener de empleadas a madres de menores de edad. “Si se caen en el colegio o se enferman sus hijos, la empleada faltará el tiempo que el hijo tarde en recuperarse y el trabajo de esa empleada, ¿quién lo hará? Es un problema buscar un reemplazo”. Sin embargo, se juzga profundamente a la madre cuando cae un delincuente: “¿Dónde estaba la madre cuando era niño? ¿Qué hacía la madre que se olvidó de darle valores?”. Parece que la sociedad quiere que las mujeres seamos madres a tiempo completo, empleadas entregadas y esposas amorosas al mismo tiempo dentro de las 24 horas que tiene cada día. Es decir, que trabajemos como si no tuviéramos hijos y que seamos madres como si no trabajáramos; lamento no haber podido encontrar la fórmula secreta para cumplir con todo y hacer feliz a todos.

Finalmente, es importante reconocer también las cosas que gracias al feminismo se han logrado, por ejemplo, que esté aquí escribiendo estas letras sin tener que poner un seudónimo masculino; también puedo viajar sin que un hombre de mi familia extienda una autorización y pude asistir a la universidad sin problemas. Corolario, como dice Clara Zetkin: “La lucha por los derechos de las mujeres no es solo una cuestión de igualdad, sino una cuestión de justicia y libertad”.