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Washington, Estados UnidosAFP
El diplomático de carrera se convertirá a partir del 25 de mayo, cuando concluye el mandato del uruguayo Luis Almagro, en el primer caribeño a la cabeza de la Organización de los Estados Americanos, creada en 1948.
Y llega con “una mente abierta a diferentes perspectivas” y una lista de tareas entre las que figura hablar de dinero con EE. UU., uno de los principales contribuyentes financieros.
Visión diferente
Espera convencerlo de que el dinero que invierte le beneficia, por ejemplo, en seguridad, ahora que el presidente Donald Trump pidió a su asesor Elon Musk que meta tijera en los gastos federales y retiró al país de organizaciones internacionales.
“Tienen una visión diferente con respecto al multilateralismo”, reconoció Ramdin sobre Estados Unidos, que no para de amenazar con aranceles a sus socios.
Por de pronto, Ramdin se propone “racionalizar mejor” la institución, reduciendo si fuera necesario “el número de secretarías”, y desarrollar “una estrategia de movilización de recursos” que implicaría al sector privado.
Diálogo
Uno de sus credos es el diálogo, incluso con la prensa, de lo que Almagro huye.
“Para resolver los problemas es necesario dialogar. Es necesario hablar. Si uno se excluye de esa oportunidad, entonces ha cerrado la puerta a la influencia y a la búsqueda de soluciones”, declaró por la posibilidad de negociar con Maduro, un tema divisivo en la organización.
Se perdió legitimidad
La asamblea general extraordinaria de la OEA celebrada en Washington dejó de manifiesto las divisiones entre la derecha y la izquierda.
La secretaria de Relaciones Exteriores de Brasil, Maria Laura da Rocha, fue implacable. En vez de “resguardar la independencia y los canales de comunicación” se ha “tomado partido en disputas internas generando el efecto contrario al pretendido”, con lo que la OEA “perdió legitimidad”, argumentó.
Aunque fue el día de Ramdin, muchos países mencionaron a Almagro, aplaudido y denostado a partes iguales.
“No admitimos que se repita la deplorable historia de conspiración y de injerencia protagonizada por el anterior secretario general”, advirtió la canciller boliviana, Celinda Sosa Lunda, cuyo país celebrará elecciones en agosto.
Después de una década al mando, Almagro dejará la OEA “en las mejores manos”, según sus palabras.