Opinión
Comunicadora social y escritora
Hace poco vi en redes sociales un video que decía que el hígado graso de los 50 empezó a los 30, la osteoporosis de los 60 empezó a los 40 y así un sinfín de enfermedades que no saltan de la noche a la mañana, sino que son el resultado de la vida y alimentación que tenemos y mantenemos en el tiempo, ¿cuándo fue la última vez que se hizo un examen de control? A veces esquivamos ir, por pereza o por miedo de encontrar algo que no queremos saber, pero lo que se descubre a tiempo tiene mayor posibilidad de curarse.
De esta manera, mis vacaciones se convirtieron en un desfile de visitas entre consultorios y médicos, mientras miraba disminuir los números en mi cuenta bancaria, pero de toda esta experiencia médica me quedo con las palabras de un doctor que me dijo que las emociones rigen nuestra salud, no es algo determinante, pero el estrés mal manejado puede despertar células cancerígenas y recomendó tomarse la vida cambiando la perspectiva. Por supuesto, esto no es regla general y no es la explicación de todas las enfermedades, pero es un punto que tampoco hay que descuidar, entonces me puse a pensar en mi profesión, donde se lidia con un alto nivel de estrés diario y casi constante, así que me propuse encontrar la manera de que esa exposición no logre afectar mis emociones ni mi salud.
Por supuesto, es más fácil decirlo que hacerlo. El estrés, las preocupaciones, el enojo y el malestar son emociones que están presentes a lo largo de nuestros días y no van a terminar. Seguramente, en este nuevo año lectivo encontraré niños maleducados y padres convencidos de que ellos o las niñeras están haciendo un buen papel de crianza o con los adultos convencidos de que el dinero de las pensiones es para que los profesores nos encarguemos de la educación en valores y comportamientos, olvidando que nuestra labor es básicamente formación académica, pero también tendré alumnos extraordinarios y ávidos por aprender, con padres cercanos a sus niños y con quienes se puede hacer equipo en el proceso educativo. Vendrán días maravillosos de risas y aprendizaje y días para olvidar, pero la vida es así y no cambiará, quien debe cambiar soy yo.
Finalmente, creo que el primer paso es agradecer lo que nos rodea, lo malo porque trae aprendizaje y lo bueno porque es un aliciente para seguir. La vida es bonita y disfrutar lo que hacemos es fundamental para mantener una buena actitud, y si no nos gusta donde estamos, es necesario girar el timón hacia un destino que sí lo haga, como decía Mahatma Gandhi: “Sé el cambio que deseas ver en el mundo”.