• SÁBADO 14
  • de marzo de 2026

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Reflexiones

Geofísica y humedales: una conexión vital


Editor
Alejandra Martínez

Investigadora científica del IGP


La geofísica nos permite estudiar los procesos que moldean el territorio: desde cómo las lluvias intensas modifican la estructura de un estuario hasta cómo la erosión, los movimientos del subsuelo o la disponibilidad de sedimentos afectan el equilibrio de un humedal. En un contexto de cambio climático y eventos como El Niño, estas dinámicas son cada vez más intensas y frecuentes. Por eso investigar la base física y geodinámica de los humedales es clave para anticipar riesgos y tomar mejores decisiones.

Un ejemplo concreto es el trabajo que viene realizando el IGP en Piura, donde humedales como el estuario de Virrilá, los manglares de Vice y el humedal urbano Santa Julia están siendo analizados no solo desde su biodiversidad, sino también desde la estructura de los suelos, geomorfológica y dinámica climática. Estos estudios permiten identificar factores de riesgo, proponer estrategias de conservación y contribuir a la gestión territorial desde una perspectiva científica y técnica.

Además, la geofísica no trabaja sola. El enfoque adoptado por el IGP –en alianza con el Minam y el Minsa– es interdisciplinario, combinando estudios de variabilidad climática, percepción social, salud pública y resiliencia urbana. En Santa Julia, por ejemplo, se ha demostrado que la pérdida de funciones abióticas del humedal –como la retención de agua o la regulación térmica– incrementa la exposición a inundaciones y olas de calor, afectando la salud de las comunidades. Proteger los humedales requiere más que voluntad: necesita información precisa sobre su funcionamiento integral. En ese sentido, la geofísica aporta una visión profunda y estratégica, al revelar cómo los procesos físicos y naturales –frecuentemente ignorados en la planificación urbana– son determinantes para el bienestar humano.

En un país como el Perú, con más de 140 humedales costeros y una presión urbana creciente, integrar la dimensión abiótica en las políticas de gestión ambiental no es un lujo: es una urgencia. La geofísica puede y debe ser un pilar de la conservación de estos ecosistemas, porque solo entendiendo el territorio desde sus cimientos podremos construir un desarrollo realmente sostenible.

“Ciencia para protegernos, ciencia para avanzar”.