• MARTES 28
  • de julio de 2026

Opinión

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Reflexiones

Gobernanza y bosques en el Perú


Editor
Francisco Galarza

Jefe del Departamento de Economía de la UP e investigador del CIUP


Sin embargo, cuando los bosques son eliminados permanentemente, ese carbono se libera a la atmósfera en la forma de dióxido de carbono, impidiendo que continúen funcionando como sumideros de carbono en el futuro. Desde 1850, aproximadamente el 30% de todas las emisiones de dióxido de carbono–el principal gas de efecto invernadero asociado al cambio climático– han sido producto de la deforestación (Le Quéré et al., 2018).

Además, la deforestación conlleva la pérdida de biodiversidad y del patrimonio natural. Para preservar la biodiversidad y promover el manejo forestal sostenible, los países han implementado al menos tres estrategias institucionales: la creación de áreas naturales protegidas, la titulación de tierras y los programas de pagos por servicios ecosistémicos. En varios países de la región, incluido el Perú, la creación de áreas protegidas parece haber contribuido a mitigar la deforestación.

Desde una perspectiva de políticas públicas, una pregunta cada vez más recurrente es en qué medida las instituciones pueden contribuir a mitigar la deforestación. Factores como la capacidad para hacer cumplir la ley, la efectividad gubernamental y la provisión de servicios son clave en esta discusión (Galarza et al., 2023) y sugieren que contextos institucionales más sólidos están asociados con menores tasas de deforestación, aunque esta relación se debilita en áreas con menor conectividad terrestre o fluvial, lo que se conoce como el efecto directo de las instituciones.

Un aspecto clave en la mitigación de la deforestación es la existencia de externalidades de las instituciones, que pueden surgir cuando los factores que explican la deforestación están correlacionados entre unidades geográficas o cuando los niveles de deforestación en áreas vecinas están interconectados, generando “oleadas” de deforestación.

Los hallazgos de Galarza y Amaya (2025) indican que las externalidades explican la mayor parte del efecto total, lo que representa una oportunidad para los tomadores de decisiones, pues refuerza la importancia de enfoques estratégicos para la conservación de los bosques.