• MIÉRCOLES 27
  • de mayo de 2026

Opinión

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Mypes: la alfabetización financiera es clave

De acuerdo con la SBS, solo el 46% de los peruanos tiene un nivel medio de educación financiera.


Editor
María Laura Cuya

Docente de Pacífico Business School


El desconocimiento financiero afecta especialmente a las pymes. Según Cofide (2024), el 85% no accede a financiamiento formal, en gran parte por falta de información o requisitos poco claros. Solo el 40% de los empresarios comprende herramientas clave como el factoring o el leasing, lo que genera desconfianza en el endeudamiento y dificulta la planificación financiera, restringiendo su desarrollo.

Más del 60% de las pymes en el Perú cierran en sus primeros tres años por una mala administración financiera. La falta de conocimientos sobre flujo de caja, costos y rentabilidad lleva a decisiones equivocadas y muchas empresas no separan sus finanzas personales de las del negocio, afectando su liquidez.

La ausencia de educación financiera también incrementa la dependencia del crédito informal, con tasas de interés excesivas que agravan la situación económica de los empresarios. Sin acceso a financiamiento regulado, las pymes tienen dificultades para expandirse y, en muchos casos, quiebran por no contar con información adecuada sobre gestión de riesgos y obligaciones tributarias.

Más allá de la gestión empresarial, la educación financiera reduce desigualdades económicas. Según el INEI, al segundo trimestre del 2023, el 58.6% de los adultos peruanos tenía una cuenta bancaria. Aunque esto muestra un avance respecto a años anteriores, una parte importante de la población sigue excluida del sistema financiero.

Organismos como el Banco Mundial y la Cepal destacan que la educación financiera mejora el acceso al crédito y la estabilidad de los negocios. En el Perú, la Encuesta Global de Gestión de Riesgos 2023-2024 de Aon advierte que muchas empresas enfrentarán desafíos significativos que podrían mitigarse con conocimientos financieros adecuados.

El desconocimiento financiero y la exclusión bancaria son obstáculos clave para el crecimiento empresarial en el Perú. Según la SBS, solo el 46% de los peruanos tiene un nivel medio de educación financiera. Por otro lado, la Encuesta Nacional de Hogares (Enaho) de 2019 muestra que solo 4 de cada 10 peruanos adultos poseen un producto financiero, reflejando una alta tasa de exclusión. En América Latina, el analfabetismo financiero llega al 60%, y en el Perú, la brecha es aún mayor, evidenciando la necesidad de fortalecer la educación financiera.

Un ejemplo de este desconocimiento es el factoring. A pesar de ser una herramienta clave para la liquidez empresarial, muchas pymes desconocen cómo funciona la factura negociable, que les permite financiamiento sin endeudarse y con menores costos. Mientras las grandes empresas optimizan su capital con una mejor gestión de pagos a proveedores, esto suele afectar la liquidez de los más pequeños. En el Perú, más de 150 empresas de factoring ofrecen soluciones a pymes, pero su falta de conocimiento limita su uso y perpetúa los problemas de liquidez.

Para abordar este desafío es fundamental implementar estrategias de educación financiera. Se requieren programas específicos para emprendedores y pymes que mejoren la gestión financiera. Bancos y fintechs deben educar a sus clientes sobre productos financieros y promover su uso responsable. Además, las políticas públicas deberían incentivar la educación financiera como requisito para acceder a financiamiento y beneficios tributarios, facilitando la inclusión de más personas y empresas en el sistema financiero formal.

Según la Encuesta de Capacidades Financieras de las Mypes (SBS, 2021), solo el 17% de los microempresarios peruanos tiene un nivel suficiente de educación financiera, pero el 98% expresó interés en recibir formación en financiamiento, presupuestos y planificación financiera. Estos datos reflejan la urgencia de fortalecer la educación financiera en las mypes para mejorar su gestión y acceso a financiamiento regulado.

La alfabetización financiera no solo impulsa el crecimiento de los negocios, sino que también reduce las brechas económicas. Con mejores conocimientos financieros, más personas y empresas podrán tomar decisiones informadas, mejorar sus oportunidades de financiamiento y contribuir al desarrollo económico del Perú. La educación financiera no debe ser un privilegio, sino un derecho accesible para todos.