Editorial
La historia nos indica que la primera Revolución Industrial introdujo las grandes maquinarias en las fábricas para una mayor producción. Los trabajadores no contaban con una legislación que defendiera sus derechos, mientras oleadas de personas dejaban el campo para concentrarse en las ciudades. El resultado, un sistema laboral en el que los hombres, mujeres y niños podían pasar de 12 a 18 horas en la fábrica con la amenaza de ser reemplazados en cualquier momento por la abundante mano de obra.
A finales del siglo XIX y mediados del XX, las condiciones laborales mejoraron debido a la lucha de los trabajadores y a la creación de leyes que defendían las ocho horas, las vacaciones pagadas, el seguro médico y social.
En el Perú, la lucha por lograr la jornada de las ocho horas, mejores salarios y condiciones de trabajo ha sido más larga, hasta que el 15 de enero de 1919, luego de un paro nacional en Lima y Callao, el gobierno de José Pardo y Barrera aceptó dicho pedido de los obreros.
Sin embargo, la normativa no era respetada debido a una serie de factores como la informalidad y la falta de fiscalización estatal.
Como consecuencia de los rápidos cambios tecnológicos y la digitalización de la economía, hoy el trabajo se está redefiniendo nuevamente y se presentan nuevos retos.
El trabajador y las empresas enfrentan múltiples desafíos debido a los cambios sociales, políticos y tecnológicos.
La situación actual nos dice que solo el 28.8% de la población tiene empleo formal, mientras que el 71.2% es parte de la informalidad y carece de acceso a un seguro de salud, pensiones, vacaciones y vive en medio de la inestabilidad laboral, según datos del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) del 2024.
El trabajador, el elemento más importante de cualquier empresa, como lo hemos señalado, enfrenta nuevos desafíos por el avance permanente de la tecnología, lo que ubica como prioritario el tema de la capacitación para adquirir nuevas habilidades y mantenerse vigente.
Por ello es necesario destacar el compromiso inquebrantable del Gobierno con el empleo digno, inclusivo y con derechos.
En ese sentido, debemos resaltar el llamado de la jefa del Estado, Dina Boluarte, a la unidad de todos los sectores: trabajadores, empresarios, academia y el Estado, en este día tan importante, dado que en conjunto podremos enfrentar el reto como país de ser cada día más productivos y competitivos.