• JUEVES 5
  • de marzo de 2026

Opinión

FOTOGRAFIA
Reflexiones

Cinco décadas de música


Editor
Verónica Coello Moreira

Comunicadora social y escritora


Mis primeros diez años los recuerdo con música infantil, el Chavo del Ocho, Cañitas, mi primera comunión vestida de monja, la blusa a rayas de colores que pedí en la Navidad del 84, el nacimiento de mi hermano, las excursiones por la playa con mi hermana, mi madre y muchos amigos. Mi segunda década vino con mis quince años, mucho Guns N’ Roses, Inxs, Depeche Mode y U2, llegó la graduación del colegio y entré a trabajar de cajera en uno de los bancos más populares de mi ciudad, me sentía toda una adulta con la falda larga gris, la blusa blanca y el chaleco azul, concho de vino o nude, dependiendo del día de la semana. Manejaba, tenía trabajo, empecé y terminé los estudios en un instituto de televisión. Aquí recuerdo mucho que escuchaba a Cristina & Los Subterráneos casi como un himno, Miguel Bosé de cajón y empecé a explorar la música de Fito Páez.

Los veinte años me agarraron animando un programa musical, la cabeza rapada y caminando dentro del mundo de la televisión y la radio. Fito Páez tenía mucha fuerza en mi vida, también Andrés Calamaro, los Héroes del Silencio, Joaquín Sabina, El Último de la Fila y toda la música española que podía consumir, la vida se iba volando, me casé, tuve mi primer hijo y un mes después de que naciera mi segunda hija pise el inicio de la tercera década; aquí me asusté, sentí que la juventud se me iba. Me hice tatuajes en los tobillos y empecé a trotar para escapar de mis fantasmas; luego llegó mi tercera hija y llegué al cuarto piso corriendo dos maratones.

Los cuarenta fueron una extraordinaria década, tal vez, una de las que más he disfrutado a pesar de que me divorcié y viví un año muy complicado. En esta década lloré y reí con tanta fuerza que nunca hubiera imaginado que podía. U2 estuvo muy presente, animándome, haciéndome reír y dejándome claro que, a pesar del tiempo, todavía algo hay. También descubrí a Placebo y los Pixies, Caramelos de Cianuro reaparecieron en mi vida y mis hijos me presentaron a Rawayana y algunos otros que se me escapan en este minuto. Así que hoy, que tengo un día de haber llegado a los cincuenta, me pregunto ¿qué música estará por venir?, ¿qué libros me llegarán para darme la mano y continuar el aprendizaje? Corolario, me quedo con las palabras de Paul Hewson, más conocido como Bono: “La música puede cambiar el mundo porque puede cambiar a las personas”, así que recibo con entusiasmo esta nueva década y estoy lista para los cambios.