• DOMINGO 8
  • de marzo de 2026

Opinión

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APUNTES

El periodismo deportivo en tiempos de violencia


 
Editor
Fidel Gutiérrez

Periodista

fgutierrez@editoraperu.com.pe

 

No se trata de un fenómeno exclusivo de nuestro país. Tenemos ejemplos en Argentina, Brasil, México y España, pero su presencia aquí es apabullante, obrando en desmedro de aquellos espacios (cada vez más escasos) en los que se ejerce el trabajo periodístico con los estándares profesionales correspondientes: esos mismos que a muchos nos llevó varios años de nuestras vidas estudiar y desarrollar.

Con el pretexto de opinar y ‘analizar’ las incidencias de encuentros futbolísticos, los principales representantes de la ‘brutalidad’ periodística se enfrascan en discusiones interminables que, al no resolverse en coincidencias, dan pie a argumentaciones en las que se apela al pasado o presente del interlocutor de turno, recurriéndose primero a la adjetivación, luego al insulto personal y, finalmente, a las palabras soeces. El efecto –sórdido y cómico a la vez– actúa como un sedante para la audiencia, que ve reflejada en las actitudes de estos periodistas la tensión y la violencia que enmarca la vida en ciudades como Lima. Sus actitudes y dichos suponen para muchos de sus seguidores una catarsis liberadora, con la risa como tubo de escape para los agobios cotidianos.

El encierro propiciado por la pandemia de la covid-19 fue el caldo de cultivo para que proliferaran canales de Youtube independientes de los medios de comunicación y de sus filtros. Pero ya había rasgos de la ‘brutalidad’ en programas de la radio tradicional, como Campeonísimo y Pentagrama Deportivo, en los años 90, y –ya durante el siglo XXI– en Exitosa Deportes y en espacios pioneros del streaming, como Tribuna Picante y A Presión. Hoy, el espectro ‘brutality’ es amplísimo. Incluso, periodistas veteranos recurren a él, buscando mantener vigencia a costa de su propio prestigio. El público, mientras tanto, sigue deleitándose a ciegas con encontronazos e improperios cuya presencia e intensidad hacen que el deporte y, sobre todo, el periodismo se queden en un plano intrascendente.