• MARTES 17
  • de marzo de 2026

Editorial

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Avances en salud intercultural

“Diversos estudios muestran que cuando las prácticas médicas se adaptan a la cosmovisión de las comunidades, la adherencia al tratamiento y los resultados de salud mejoran considerablemente [...]”.

Estas cifras no son menores. Las 379,655 atenciones brindadas a mujeres indígenas –desde recién nacidas hasta adultas mayores– se han desarrollado en más de 9,200 comunidades, con servicios que van desde medicina general y pediatría, hasta inmunizaciones y tamizajes oncológicos. La implementación de un enfoque intercultural en dichas atenciones implica no solo la oferta de servicios médicos, sino también el respeto activo por los saberes ancestrales, las prácticas tradicionales de salud y, sobre todo, por las lenguas originarias.

El enfoque intercultural en salud no es una concesión, sino un derecho reconocido por tratados internacionales y por la legislación nacional. Su correcta implementación representa una forma concreta de lucha contra la discriminación estructural y la exclusión histórica que han afectado a las poblaciones indígenas. En zonas rurales y amazónicas, donde la barrera del idioma o la imposición de una lógica biomédica occidental muchas veces ha generado rechazo, desconfianza o abandono de tratamientos, la incorporación de mediadores interculturales y el respeto a los sistemas de salud tradicionales es un acto de justicia.

Además, el enfoque intercultural mejora la calidad de los servicios. Diversos estudios muestran que cuando las prácticas médicas se adaptan a la cosmovisión de las comunidades, la adherencia al tratamiento y los resultados de salud mejoran considerablemente. El uso de intérpretes o promotores de salud que dominan las lenguas originarias, así como la capacitación del personal médico en sensibilidad cultural, son medidas que contribuyen a cerrar brechas y a generar confianza en los servicios públicos.

Sin embargo, este avance debe consolidarse y ampliarse. La atención intercultural no puede ser una política sectorial aislada ni una acción limitada a determinadas campañas. Se requiere una estrategia de largo plazo que abarque formación de profesionales, financiamiento adecuado, monitoreo de indicadores culturales y participación activa de las comunidades indígenas en la toma de decisiones sobre salud.

El Perú, país pluriétnico y multilingüe, dará pasos gigantes en una verdadera inclusión cuando sus políticas públicas –en especial las que impactan directamente en la vida y la dignidad de las personas– estén alineadas con el reconocimiento de esa diversidad. El enfoque intercultural en salud no es solo una buena práctica: es también una muestra de respeto, un acto de equidad y un paso firme hacia un país más justo.