Trabajos de restauración recuperan el brillo de la cúpula de la Torre Reloj [fotos y video]
Avances han permitido revelar y restaurar elementos originales de la cúpula de cobre y las decoraciones murales del monumento.
Actualmente, los esfuerzos se concentran en la cúpula metálica del monumento y en las pinturas murales ubicadas en las caras de los relojes. Según señala Luis Martín Bogdanovich, gerente de Prolima, en el caso de la cúpula se identificaron hasta nueve capas de pintura superpuestas que ocultaban su material original: el cobre.
“Gracias al trabajo de especialistas, se han retirado estas capas sin dañar el soporte y se ha aplicado un tratamiento especial para eliminar la corrosión y proteger el metal. Además, a partir de fotografías históricas, se ha propuesto la reposición de elementos decorativos como una veleta y un anemómetro, instrumentos que antiguamente indicaban la dirección y velocidad del viento”, aseveró Bogdanovich.
Asimismo, destacó que, en cuanto al diseño de los elementos mencionados, se respetará su valor original, pero se incorporarán acabados y materiales contemporáneos.
En la misma línea, en lo más alto de la torre, los trabajos han permitido la elaboración de una compuerta que antiguamente permitía acceder al anemómetro, la cual ha sido fabricada en madera y recubierta con láminas de cobre, imitando su aspecto original.
De igual forma, otro avance importante ha sido la recuperación de decoraciones murales en la zona de los relojes. “Durante el proceso de diagnóstico se descubrieron, bajo capas de pintura añadidas en intervenciones anteriores, restos de pintura mural original. Actualmente, se trabaja en la liberación de capas y en la reintegración de colores para devolverle a la torre su diseño ornamental de origen”, precisó el titular de Prolima.
La importancia de la Torre Reloj
Con más de 100 años de historia, la Torre Reloj fue un obsequio de la colonia alemana al Perú por el centenario de su independencia. Su restauración, que contempla una inversión de aproximadamente S/ 800 mil y que se prevé concluir a finales de julio, está a cargo de un equipo multidisciplinario de más de 30 personas, entre especialistas en conservación, arquitectos y técnicos.
“La recuperación de este ícono limeño no solo devolverá al Centro Histórico un monumento de gran valor simbólico y estético, sino que también reafirma el compromiso de Prolima con la revitalización y puesta en valor del patrimonio cultural de la ciudad”, concluyó Bogdanovich.