• VIERNES 3
  • de abril de 2026

Opinión

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El glorioso Batallón Huancané

Las mujeres huancaneñas tuvieron un gran aporte durante la guerra con Chile y después de ella”.


Editor
Fernando Chuquipiunta Machaca

Docente


Mención especial merecen las mujeres huancaneñas, que tuvieron un gran aporte durante la nefasta guerra con Chile y después de ella, confeccionando los uniformes para el glorioso Batallón Huancané, cumpliendo el rol de enfermeras, esposas y auxiliares de guerra.

Entre sus principales exponentes figuran: Félix Olazával Romero. Era natural de Moho, nació en 1813 y murió en 1903; se educó en La Paz como en Arequipa, tuvo estudios contables y luego se dedicó a la agricultura y la ganadería.

Fue capitán de infantería del Ejército peruano hasta el 13 de marzo de 1865 y sirvió como militar en el cuartel Victoria de Arequipa. Por ende, era bien formado y preparado para ser nombrado y dirigir un batallón conformado por jóvenes huancaneños mestizos, aimaras y quechuas.

Fue a la vez comandante general del glorioso Batallón Huancané. Después de la guerra de 1879, el Estado peruano le asignó el grado de coronel por los servicios prestados a la nación.

Ignacio Ruedas Cordero era natural de Vilquechico. Fue hermano por parte de madre de Manuel Eron Cordero Peñaloza, uno de los hacendados más temibles de la provincia de Huancané, junto con José Alemán Cornejo, Próspero Peñaloza de la Vega y los hermanos Torres Gamero, entre otros. Ignacio Ruedas se enroló como soldado para participar en la guerra de 1879, tomando parte en acciones de armas. Al no haber regresado o no saberse nada de él, se presume que haya muerto en el campo de batalla del Alto de la Alianza.

Marcelino Ochoa era natural de Vilquechico. Se enroló como soldado junto con José Luis Gálvez, Andrés Talavera, Nicolás Lanza y Antonio Riveros Miranda, entre otros aimaras y quechuas de la provincia de Huancané, cumpliendo valerosamente su misión. Ofrendaron sus vidas por amor a la patria.

Sebastián Ajahuana Ccama era natural de Cojata, nació en 1859 y murió el 15 de enero de 1939. Participó el 19 de noviembre de 1879 en la batalla de San Francisco y el 27 de noviembre de 1879 en la batalla de Tarapacá como soldado del Batallón Cazadores del Cusco, quinta línea.

Según el historiador peruano Alejandro Reyes Flores, Ajahuana fue herido de un balazo en las piernas, y estando convaleciente participó en la defensa del puerto de Arica frente el bombardeo por parte de la flota chilena el 15 de enero de 1880.

Ante la gravedad de sus heridas es dado de baja y regresa a su tierra. En abril de 1937 presentó una carta dirigida al presidente de la República del Perú, Óscar Raimundo Benavides Larrea (1933-1939), declarando lo siguiente: “Todos me embroman. Soy un pobre viejo que espera la protección del Gobierno y cuya situación mísera consta a todo Puno y a los vecinos de Huancané, donde ando como un mendigo”. No obstante, su carta es denegada por falta de pruebas, y fue abandonado el patriota que dio su juventud por salvar a la patria.

Anselmo Morales era natural de Inchupalla, participó en la batalla de Tacna. Lamentablemente, no volvió a su tierra; se presume que sus huesos aún blanquean en los arenales del campo de batalla del Alto de la Alianza, lugar en el que pelearon los soldados que se unieron al Batallón de Bolivia comandado por Hilarión Daza.

Mariano Perea era natural de Huancané; participó en la guerra de 1879 al lado del general Andrés Avelino Cáceres, el Brujo de los Andes, que se rodeó de gente que lo apoyó en la campaña de la Breña. Al llegar a la presidencia constitucional del Perú nombró a ministros y autoridades de los departamentos a los gamonales y dueños de haciendas. Debido a sus méritos, llamó al coronel Mariano Perea para que desempeñe cargos importantes en diferentes ministerios; luego vuelve a Huancané para llevar una vida pacífica y tranquila, y muere dejando anécdotas dignas de recordar y escribir.