• VIERNES 15
  • de mayo de 2026

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Reflexiones

La Amazonía enfrenta la peor crisis de su historia


Editor
Luis Luján Cárdenas

Periodista y sociólogo


Se están presentando mínimos históricos de hace 120 años, producto del calentamiento global, la variabilidad climática, la deforestación, la contaminación y los incendios forestales.

La cuenca del río Amazonas, con 6,992 km de recorrido, desde su origen en territorio peruano hasta su desembocadura en el océano Atlántico, ocupa más de un tercio de la Amazonía, en un área de más de 6 millones de kilómetros cuadrados. Allí viven 50 millones de habitantes, en territorios de Brasil, Perú, Bolivia, Colombia, Ecuador, Guayana, Surinam y Venezuela.

El descenso de las aguas y la pérdida de bosques debido a la tala indiscriminada, la minería ilegal, la colonización, los agricultores, narcotraficantes, empresas petroleras y traficantes de terrenos, está impactando fuertemente en la economía, la ecología y las sociedades de América del Sur.

Es tan fuerte el impacto ambiental y antropogénico que ha trastocado el ciclo natural del agua. Los científicos han visto sobrepasadas sus investigaciones debido a la imprevisibilidad de los fenómenos naturales que alteran la intensidad y frecuencia de los períodos secos y húmedos.

Esto deriva en una permanente incertidumbre en la gobernanza, las políticas medioambientales e hídricas caen inservibles, demandando nuevos esfuerzos y creatividad de los gobernantes para crear adaptabilidad y resiliencia social, económica y ecológica.

Se especula científicamente que la Amazonía estaría cerca del punto de no retorno o de inflexión, por la acelerada deforestación que está produciendo la “sabanización” (neologismo para la degradación de los bosques) de la selva y donde el bioma amazónico va perdiendo su capacidad de generación de lluvias y de almacenamiento de carbono.

Las comunidades ribereñas e indígenas de la región pese a sus reclamos –con asesinatos de sus dirigentes– desde hace décadas, soportan la peor crisis de su existencia por la transformación de su hábitat y el disloque de su cultura y sociedad, con problemas agudos de subsistencia y asistencia del Estado, lo que deriva en una fuerte migración en busca de mejor vida.

Es urgente que la problemática de la Amazonía sea abordada con acciones multilaterales efectivas y en conjunto por parte de los gobiernos de los ocho países amazónicos, sumando a las organizaciones no gubernamentales (ONG) y grupos indígenas.

Es necesario un enfoque de desarrollo sostenible que respete la diversidad biológica, los derechos de los pueblos indígenas y la vida de sus líderes.

La Amazonía –junto con el mar– juega un rol importante en el aire que respiramos, en la regulación del clima y el ciclo del agua, en nuestra alimentación y salud, y en el futuro del planeta, en sus múltiples manifestaciones.