Estábamos algunos, entre hombres y mujeres, sentados alrededor de la mesa, todos teníamos hambre y la comida estaba servida en bandejas para que cada uno tomara la porción que deseaba, pero faltaban los cubiertos para ese ejercicio y la mayor de la mesa dijo: “No es posible que estén tantas mujeres aquí sentadas y falten los cubiertos”.
Tantas mujeres, no hombres, ellos podían estar sentados todo el tiempo que querían, eran las mujeres las llamadas a servir y atender, me quedé pensando ¿por qué? La respuesta es sencilla, el machismo está tan interiorizado en grandes sectores de la población que muchas personas no imaginan una situación diferente.
¿Un hombre ayudando en la cocina a preparar la comida que también comerá? Imposible, él ya hizo su parte, pagó por esos alimentos, pero no debe cocinarlos, solo comerlos, a él deben servirle, él ya pagó. ¿Es el dinero el que organiza el orden de los roles?, ¿qué pasa cuando es la mujer quien gana más dinero?
Por tanto, creo que el machismo hace mucho daño, no solo a las mujeres, sino también a los hombres. Pone sobre ellos un peso innecesario, los limita a ser proveedores, cajeros automáticos humanos con liquidez infinita, de lo contrario, su hombría está en cuestionamiento.
Agradezco que las nuevas generaciones van despertando de este absurdo legado y empiezan a comprender que, en la casa, los hombres no solo deben “ayudar”, sino que también es tarea de todos formar parte de las labores de la casa y que ellos son tan responsables de la limpieza, orden y alimentación como las mujeres.
Puede llegar a ser un poco incómodo un lugar donde los hombres charlan en la sala sobre política, deportes, eventos sociales y temas de actualidad, mientras las mujeres están charlando y riendo, pero lejos, encerradas en la cocina mientras preparan las cosas para luego sentarse a comer junto a los hombres, pero sin muchas risas que las distraigan y atrasen el momento de comer, porque los hombres tienen hambre y hay un horario que debe respetarse.
En ese mismo orden, ¿por qué cuando alguien cae enfermo es la mujer quien debe cuidarlo? Las mujeres son cuidadoras desde tiempos inmemoriales, ¿por qué? Nunca he comprendido ese rol asignado solo porque sí.
Yo amo a los hombres de mi familia y con gusto los atiendo, cocino y sirvo, pero también le he enseñado a mi hijo que vivir en comunidad es un trabajo recíproco, no solo hay que recibir, sino que también se trata de dar confort al otro.
Finalmente, esta columna no pretender atacar a los hombres ni lanzarles ningún tipo de odio, más bien es un llamado para que empiecen a abandonar esa herencia egoísta que tanto daño ha hecho en la sociedad y las familias, como dice Thomas Jefferson “Igualdad de derechos para todos, privilegios para nadie”.