• SÁBADO 4
  • de abril de 2026

Editorial

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La fortaleza del sol peruano

“La solidez de una moneda no es eterna ni automática: depende del compromiso constante con la disciplina económica y una política monetaria responsable”.

A diferencia de otras monedas sudamericanas que han sufrido bruscas devaluaciones en la última década, el sol peruano ha mantenido una relativa estabilidad frente al dólar, gracias a un manejo monetario ortodoxo, la autonomía del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), y una política fiscal que ha evitado caer, pese a dificultades internas, en desequilibrios extremos. El Perú, incluso en medio de crisis políticas internas muy fuertes, ha conservado una línea económica predecible que ha protegido su moneda de vaivenes drásticos.

Este fenómeno, el de una moneda nacional adoptada informalmente en otros países, es común en economías fuertes. Lo hemos visto con el dólar estadounidense, el euro o el franco suizo. Que ocurra ahora con el sol peruano, aunque en menor escala, es un hecho significativo. Revela que nuestra moneda representa, para miles de personas fuera del territorio nacional, estabilidad y confianza. Y en economías en las que las monedas locales han perdido valor de forma drástica, esa confianza no es un lujo: es una necesidad y una notable opción para protegerse de la inflación.

¿Cuáles son los beneficios concretos de este reconocimiento regional? Primero, refuerza el prestigio del Perú en los mercados financieros internacionales, lo cual puede traducirse en mejores condiciones de financiamiento externo, menores tasas de interés y mayor atractivo para la inversión. Segundo, una moneda fuerte ayuda a contener la inflación interna, ya que reduce el costo de las importaciones y protege el poder adquisitivo de los ciudadanos. Y tercero, al ser vista como una reserva de valor en contextos de crisis regional, el sol contribuye a proyectar al Perú como un ancla de estabilidad en toda Sudamérica.

Esto no significa que podamos bajar la guardia. La solidez de una moneda no es eterna ni automática: depende del compromiso constante con la disciplina económica y una política monetaria responsable. Sin embargo, que el sol peruano sea valorado como refugio es un logro que debemos cuidar y consolidar. En un continente lleno de incertidumbres, el Perú puede –y debe– seguir siendo una isla de estabilidad y confiabilidad económica, pues ello redundará en mejores oportunidades para recibir inversiones, seguir creciendo y generando mejores condiciones de vida a favor de todos los peruanos.