• MIÉRCOLES 6
  • de mayo de 2026

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Conjuntivitis en invierno

La enfermedad tiende a incrementarse en invierno por varias razones: se pasa más tiempo en lugares cerrados y mal ventilados, mayor circulación de virus como los adenovirus –que también afectan la vista– y al debilitamiento del sistema inmunológico, lo cual nos hace más propensos a infecciones.

Se caracteriza por el enrojecimiento del ojo, que puede comenzar en uno y luego extenderse al otro, lagrimeo constante, sensación de arenilla o cuerpo extraño, ojos pegados al despertar (debido a secreción acuosa o mucosa) y fotofobia o molestia con la luz. Algunas veces, estos síntomas se acompañan de afecciones respiratorias leves, como dolor de garganta o congestión nasal.

Para prevenirla, se recomienda lavarse las manos con frecuencia con agua y jabón, evitar tocarse los ojos y no compartir toallas, maquillaje, lentes de contacto ni colirios. Si algún miembro de la familia se ha contagiado, es importante limpiar las superficies con regularidad y ventilar los espacios cerrados. En colegios y oficinas se debe aislar al paciente hasta que deje de contagiar, lo cual ocurre entre 5 y 7 días después del inicio de los signos.