Opinión
Historiador de la Biblioteca Nacional del Perú
La Biblioteca Nacional del Perú –y la lectura en sí, qué duda cabe– ocupó un sitial importantísimo en sus ideas. San Martín perteneció a la generación de militares ilustrados. Educado en Europa, a su llegada a América, allende los mares, once pesados cajones de libros lo acompañaron de cerca. Afincado en Lima, desde su figura de Protector del Perú dio muestras de un gran desprendimiento. El 2 de marzo de 1822, la Gaceta del Gobierno anunció la donación de aquellos libros viajeros a la biblioteca peruana.
Y es que San Martín comprendió pronto el papel transformador de la lectura. Conocemos sus libros por los inventarios que de ellos han sobrevivido. Su biblioteca revela mucho de su carácter y cultura: historia, literatura francesa, fisiocracia y agricultura, la teoría de la monarquía constitucional planteada por Montesquieu, manuales del arte de la guerra, diccionarios de ciencias e, incluso, tratados de matemáticas constituían sus preferencias.
El amor de San Martín por la Biblioteca Nacional del Perú ha dado frutos. En el 2023, 74 libros de la colección donada por el libertador, declarados Patrimonio Cultural de la Nación, ingresaron al Registro Memoria del Mundo de la Unesco, tanto en su instancia nacional como regional. Son ejemplares únicos: los pocos que sobrevivieron en Lima al incendio del 10 de mayo de 1943 –que destruyó el antiguo local de la Biblioteca Nacional del Perú– y aquellos que, llevados a Chile durante la Guerra del Pacífico, fueron devueltos por ese país en el 2007 y el 2017. Ellos reflejan las lecturas y anhelos del Libertador, pero también atestiguan momentos clave de nuestra historia, nos dicen quiénes somos.
Desde la solemnidad de sus páginas, los libros delLlibertador nos recuerdan el pasado, pero, sobre todo, nos señalan el camino: la lectura como senda de libertad y esperanza.