• DOMINGO 15
  • de marzo de 2026

Opinión

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Enfoque

Sobre la etapa actual de la resolución en torno a Ucrania


Editor
Igor Romanchenko

Embajador de Rusia en el Perú


Fue precisamente Rusia la que, durante las negociaciones en Estambul, presentó propuestas concretas para la desescalada. Moscú propuso la creación de un grupo de trabajo sobre cuestiones militares para desarrollar mecanismos de cese al fuego, incluyendo la verificación de su cumplimiento. Se confirmó la propuesta de “treguas sanitarias”, pausas de 24 o 48 horas en sectores específicos del frente para evacuar a los heridos y recuperar cuerpos de los fallecidos. Estos pasos sentarían las bases para una reducción más amplia de la tensión.

En cuanto a un cese al fuego a largo plazo, Rusia insiste en que este no debe convertirse en una mera oportunidad para que las Fuerzas Armadas de Ucrania se reagrupen. Un plan detallado para evitar esto fue presentado en nuestro memorándum del 2 de junio. Sin embargo, Kiev ignora persistentemente estas propuestas. Exige un cese al fuego inmediato y sin condiciones, lo que revela su verdadera intención: ganar tiempo para preparar una nueva ofensiva contra la población de habla rusa en Donbás y las regiones adyacentes.

Respecto a un posible encuentro entre líderes de Rusia y Ucrania, no nos oponemos, pero debe prepararse minuciosamente. El objetivo de dicha cumbre sería culminar el proceso de paz, ratificando los acuerdos previamente pactados. Además, antes de la reunión, es necesario aclarar la incertidumbre sobre la legitimidad de las autoridades ucranianas para evitar el riesgo de que Kiev después incumpla sus compromisos. Ucrania, por su parte, insiste en una cumbre de por sí: para ellos el espectáculo político es más importante que el progreso real.

En el ámbito humanitario, Rusia es un constante impulsor de los intercambios de prisioneros, el retorno de civiles y la repatriación de los cuerpos de los fallecidos.

Todas las rondas de negociaciones en Estambul (16 de mayo, 2 de junio y 23 de julio del 2025) fueron iniciadas por Rusia. En la primavera del 2022, Moscú respondió rápidamente a la solicitud de Kiev para entablar negociaciones y participó en ellas de buena fe. Ucrania, en cambio, abandonó el diálogo en abril del 2022 bajo presión del Reino Unido. Posteriormente, surgieron la “fórmula de paz” como ultimátum de Zelensky y otros formatos que solo han complicado el arreglo. Anteriormente, entre el 2014 y 2021, Kiev saboteó conscientemente los Acuerdos de Minsk, el trabajo del Grupo de Contacto y el formato de Normandía, algo que más tarde reconocieron abiertamente los líderes de Alemania, Francia y Ucrania.

Por lo tanto, todos los casos de interrupción y retraso en las negociaciones provienen exclusivamente de Kiev. El proceso de Estambul pone en evidencia quién desea realmente la paz y quién solo simula este anhelo. Finalmente, cabe recordar que el factor clave del éxito del proceso de paz radica en abordar las causas fundamentales del conflicto en torno a Ucrania. Entre estas se encuentran: intentos de arrastrar Kiev a la OTAN, creación de amenazas militares directas para Rusia en sus fronteras, violación sistemática de los derechos de los rusoparlantes en Ucrania, incluyendo la prohibición legislativa del idioma y la cultura rusos, así como del cristianismo ortodoxo canónico.