En confianza
“Hace 16 años que no hacemos un nuevo disco, pero dentro de tres o cuatro meses sacaremos uno, con canciones inéditas.”
–De los pequeños escenarios de Andahuaylas y Ayacucho, Uchpa ha pasado a tocar en el Gran Teatro Nacional. ¿Qué significa eso para ti?
–Es importante porque vengo del “Perú profundo”. Es algo alucinante y lo más importante de mi “carrera artística”, que la menciono entre comillas, porque no la considero tan así, ya que soy más empírico que músico académico.
Uchpa va escalando de ese modo diversas clases sociales, usando el quechua. Es increíble llegar a ese escenario, que se destinaba más a otro tipo de arte.
–Claro, el rock no es tan frecuente allí.
–Pero, igual entre los roqueros, Uchpa todavía es marginal.
–¿Por qué crees eso?
–En las radios suena la mayoría de las grandes bandas de rock nacional, pero nosotros no.
–Pero los llaman para grandes festivales y es porque tienen muchos seguidores...
–Es que por el idioma es difícil entrar en ese mercado radial, pero, por el lado musical, creo que hemos alcanzado bastante, porque hay jóvenes que sin entender el idioma “poguean” bastante en los conciertos. La sangre los llama, porque son hijos o nietos de provincianos. Al final de cada concierto grande se nos acercan y nos dicen que sus viejos son de Ayacucho, Cusco o Huancavelica.
–¿En dónde debutó Uchpa?
–Yo trabajaba como policía en Ayacucho y nos invitaron a la serenata para la ciudad. Antes del concierto nos tomamos una ‘caña’. Había mucha gente y tenía vergüenza. Poco a poco he ido agarrando cancha. Y el quechua lo domino desde niño. Más bien para el español zapateo un poco. Hablo sueco también.
–¿Cómo así aprendiste ese idioma?
–Desde hace más de ocho años, la mitad de mi vida la hago acá y la otra allá. Mi pareja es de Suecia, pero ella vive allá, y yo, en el Perú. Es bonito vivir así [ríe].
–¿Le has dedicado alguna canción?
–Canciones de amor y romance no tengo casi; solo la primera. Me había enamorado de una chica y sus papás no querían saber nada conmigo porque era policía. Se la llevaron y nos alejaron. Me nació hacer una canción, ‘Meike’, pese a que no hacía música. Era una manera de recordarla. Está en nuestro primer casete, que grabamos en Ayacucho en 1990. Ocho canciones con guitarra y voz, grabadas muy caseramente.
–Recuerdo que esa cinta la vendían más en los lugares afines a la música andina que en los especializados en rock.
–¿Así? Yo recuerdo que cuando vine de vacaciones a Lima, en un concierto de rock, mientras tomábamos cerveza, una persona me preguntó si había escuchado a un grupo que cantaba en quechua. Le dije que el cantante era yo. Nadie me creía. Al regresar a Ayacucho les comenté que se estaban copiando “caletamente” el casete. Así que decidimos ponerle una portada y un nombre al grupo.
–¿Por qué Uchpa?
–Fui policía desde la década de 1980 hasta hace poco. Recordar lo que viví como policía en la zona de emergencia [Apurímac y Ayacucho] aún me afecta. Vi mil cosas; las más fuertes que puedas imaginar. “Uchpa” significa “cenizas”.
–¿Proviene de una vivencia de esa época, entonces?
–Claro. Lo rojo y lo verde eran violencia. Quizás el lado verde era más violento, porque teníamos a la ley que nos protegía. El choque de ambas violencias deja cenizas. Además, en esa época estábamos en la onda de la marihuana y adonde íbamos llevaba mis casetes. Me parecía que era algo parecido a lo de Vietnam: teníamos que caminar noche y día, y en cualquier momento te mataban. Un montón de amigos murieron.
–¿Qué tanto te has sobrepuesto a esos recuerdos?
–Estoy tranquilo, pero a veces me pongo triste, y no sé por qué será. Algunos piensan que es por mi paso por la Policía. Me preguntan si la extraño, y no extraño nada, pero ya me estoy sanando con la música, el fútbol y la cervecita que tanto me gusta.