Opinión
Comunicadora social y escritora
Estamos agotados mental y físicamente y descubrimos que recién es martes, ¿por qué sucede esto? Según algunos estudios psicológicos, todo depende del estado de ánimo y de los estímulos a los que estamos expuestos entre las razones más sencillas. Escribo esta columna sintiendo que la semana ha sido muy abrumadora y me quedo asustada reconociendo que aún faltan días para que termine.
Por tal motivo, escribo para poner mis emociones en tiempo actual. Hace unos años en mi trabajo nos daban sesiones sobre mindfulness, que en la traducción al español sería algo como tomar conciencia del momento actual, es una técnica de meditación que busca entrenar la mente para centrar la atención y redireccionar los pensamientos, algunas veces, al principio especialmente, me parecían tediosas dichas sesiones, pero luego comprendí la importancia de vivir en el momento presente. Es necesario aprender a evitar que el agobio por un pasado que no podemos cambiar o la ansiedad por un futuro que no sabemos controlar, nos lleven a un estado ansioso y agobiador. No es fácil, es muy complicado tratar de aquietar la cabeza, pero es la única forma de darle a cada día su justo afán, sin sobrecargarnos ni sentirnos desbordados. Creo que la vida se va muy rápido y es importante disfrutar cada uno de los momentos que se nos presenten. Está claro que hay momentos o días que quisiéramos olvidar, fundamentalmente cuando todo sale mal y la vida nos decepciona.
Sin embargo, creo que es importante volver a encontrar el sentido de nuestras vidas ¿para qué estamos vivos? ¿cuál es nuestra misión? ¿cuál es nuestra meta inmediata? Una vida sin propósito es una mente que se aburrirá con facilidad y como siempre dice mi madre: “en una mente aburrida, nada bueno florecerá”, así que debemos encargarnos de ocupar nuestra cabeza y hacernos cargo de lo que permitimos que se acerque a nuestra vida y las ideas que dejamos desarrollar, especialmente ahora que tenemos tanta información a nuestro alrededor que puede aturdirnos con noticias no comprobadas o, peor aún, con respuestas sacadas de la IA, como si la inteligencia artificial fuera la solución a nuestros cuestionamientos humanos.
Finalmente, mientras haya vida, habrá una oportunidad para hacer los cambios necesarios para poder encontrar la felicidad y llevar una vida en paz; como corolario me quedo con las esperanzadoras palabras de Hellen Keller: “Cada vez que una puerta a la felicidad se cierra, inmediatamente se abre otra”, lo importante es estar atentos.