• MARTES 12
  • de mayo de 2026

Opinión

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Reflexiones

La FIL Lima 2025 y los libros de autoayuda


Editor
Rubén Quiroz Ávila

Presidente de la Sociedad Peruana de Filosofía, profesor universitario


Esto, claro, aunque parezca una buena noticia para la venta editorial, causa resquemores en parte de la comunidad científica, ya que se ponen en acceso planteamientos que, generalmente, carecen de los métodos científicos habituales. Es una paradoja: se requiere que las personas lean cada vez más; sin embargo, no está alineado con la anhelada calidad de contenido acreditado que se supone. A la vez, el olfato mercantil de los editores ha captado la tendencia y ha movilizado una dinámica cadena de producción de ese género de escritura. Con sus variantes, que oscilan desde aquellas que sugieren explicaciones acordes con datos básicos como las que son meras posiciones sumamente personales y más biografistas convertidas en ejemplos de vida. Eso origina una contradicción: se promueve la lectura aunque esta no sea la que recomiendan los especialistas de la calidad de los textos.

Sin embargo, debe ser visto más bien como una oportunidad para que las disciplinas relegadas activen una respuesta con análogos códigos de convencimiento para el lector promedio y no se queden solo entre los entendidos y expertos. La endogamia de la comunidad que produce conocimiento es un factor que atrapa y limita las posibilidades de construir pedagogía basada en evidencias y, obvio, una despreocupación editorial para masificar esta tipología de difusión.

Entonces, hay una enorme necesidad de buscar respuestas ligadas a las antiguas interrogantes filosóficas y científicas sobre el ser y el sentido mismo de lo que somos. Estas están siendo respondidas con libros de autoayuda y, mucho de esta colección, suelen ser interpretaciones híbridas y galimatías que, mientras las otras históricas y tradicionales perspectivas, apenas están interesadas en participar de este generalizado requerimiento global de cuestiones cada vez más profundas. Es decir, hay una inmensa demanda de que esas deliberaciones, signos de un malestar existencial universal, tengan canales de orientación. Es la comunidad científica quien tiene un imperativo para comunicarlo de la mejor y más efectiva manera.