• MARTES 26
  • de mayo de 2026

Editorial

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La recuperación del río Rímac

“El tiempo apremia, y la ciudadanía debe ser consciente de que la sostenibilidad del Rímac depende tanto de la acción gubernamental como del compromiso colectivo.”

Los datos son alarmantes: según informes de la Autoridad Nacional del Agua (ANA) citados por la Sociedad Peruana de Derecho Ambiental (SPDA), se han identificado 449 fuentes contaminantes de origen humano, entre vertimientos de aguas residuales sin autorización, residuos sólidos dispuestos inadecuadamente y otras sustancias nocivas. Esta realidad evidencia que la intervención inmediata no es una opción, sino una obligación ineludible.

Pero los problemas del Rímac no se limitan a la contaminación directa. La expansión urbana desordenada, la deforestación, la minería ilegal y los efectos del cambio climático agravan su vulnerabilidad, comprometiendo la capacidad de la cuenca para sostener la vida y el desarrollo de Lima. Frente a este panorama, resulta claro que la recuperación del río no puede entenderse como una medida aislada, sino como un proyecto integral de gestión ambiental que garantice la sostenibilidad del recurso hídrico y la protección de los ecosistemas asociados.

En este contexto, la declaración de interés nacional y necesidad pública por parte del Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (Midagri) para la restauración integral de la cuenca del Rímac representa un paso fundamental. La iniciativa busca articular políticas, planes, programas y proyectos orientados a la gestión sostenible de los recursos hídricos, el control de fuentes contaminantes y la recuperación de la infraestructura natural. Esta medida no solo es pertinente, sino también estratégica, porque reconoce que la protección del río requiere un enfoque coordinado que involucre a instituciones, gobiernos locales, comunidades y sectores productivos.

El alcance integral de la medida, que abarca desde los afluentes de origen hasta la desembocadura en el océano Pacífico, refleja una comprensión de la cuenca como un sistema interconectado. La recuperación ecológica del Rímac implica restaurar la capacidad natural del río para purificar sus aguas, proteger la biodiversidad y mitigar los efectos de fenómenos extremos, como inundaciones o sequías, que afectan cada vez con mayor frecuencia a la capital. Asimismo, se trata de garantizar que las futuras generaciones puedan acceder a un recurso hídrico seguro y de calidad, elemento indispensable para la salud pública, la agricultura, la industria y el desarrollo urbano.

El tiempo apremia, y la ciudadanía debe ser consciente de que la sostenibilidad del Rímac depende tanto de la acción gubernamental como del compromiso colectivo. La declaración del Midagri establece un marco legal y operativo que permite coordinar esfuerzos y priorizar intervenciones, pero solo con responsabilidad social y cumplimiento normativo se logrará que el río recupere su vitalidad. En definitiva, la restauración integral de la cuenca del Rímac no es un proyecto opcional, sino un acto de justicia ambiental y social que asegura el agua, la vida y el futuro de Lima y en el que todos estamos obligados a participar.