Opinión
Presidente de la Sociedad Peruana de Filosofía, profesor universitario
Entonces, lo que es altamente probable que suceda es que las instituciones modelen un sistema educativo basado en IA con alcances notables, en la que las bases de datos son alimentadas para resolver las problemáticas individualizadas. Es que cuando la educación se convierte en personalizada tiene un impacto más significativo y exponencial que las que son homogéneas y masificadas. Al fin y al cabo, suele ser el punto compartido de varias teorías educativas en las que, al personalizarse la educación, el educando maximiza su entrenamiento y alcanza un nivel apreciable de productividad y desarrollo personal.
Visto de esa manera, las organizaciones serán transformadas, creando itinerarios precisos, con poco margen de error, customizados con velocidad, inagotables en las fuentes de aprendizaje y, claro, sin reclamos ni inquietudes emotivas o sentimentales. Puro algoritmo volcado a construir un nuevo tipo de humanidad. El asunto básico y esencial es que las IA no son neutrales, aunque serviciales, tienen una direccionalidad, una agenda planificada, no han nacido bajo criterios ecuménicos de fraternidad. Son, al fin y al cabo, un producto comercial, un objetivo de macronegocio global con sus propias necesidades por satisfacer. Ergo, al someterse a las reglas del mercado, son marcadamente sensibles para optar por las rutas que generan las mayores ganancias posibles y, esos caminos, no necesariamente se allanan a la búsqueda del bien común o, claro, está, al bien mismo de la humanidad. Y como ello va a suceder pronto, entonces, no hay vuelta atrás.