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Periodista
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La pujante Ventanilla acogió a Carlos en sus primeros años de infancia. “Leía desde muy chiquito. Mi padre compraba muchos libros, colecciones de peruanos y de literatura universal. Los de grandes aventuras, las enciclopedias y diccionarios eran mi vida”.
“Si tengo que decir cuál fue el ejemplo que me dio, fue ese, que leyéramos. Era una forma de aprender del mundo y entretenerse”. Con el correr de los años, la familia se fue a La Victoria y posteriormente a San Miguel. Allí el fútbol era el común denominador de los escolares de la época.
“No era que no me gustara el deporte, sino que no era tan bueno. Y la verdad es que más me gustaba leer, escuchar música. Recuerdo que éramos un grupo muy pequeño de 6 o 7 en el colegio que nos unimos. Usaba lentes y eso no ayudaba mucho, pero finalmente uno encuentra cómo moverse en esos espacios”.
Amor por los libros
Y así siguió su amor por la literatura, por lo que pronto se encendería la luz roja de preocupación a sus padres.
“Siempre la preocupación de los papás será si es que la lectura es suficiente para conseguir un trabajo y lograr que no te preocupes en la vida… y yo creo que sí, es posible”.
Sin embargo, pronto tuvo que decidir qué iba a hacer con su vida y así ingresó a la Universidad Católica. “Primero me mandaron a estudiar cosas de economía y terminé cambiando a la literatura. La presión familiar te obliga a estudiar carreras consideradas más rentables. Y lo entiendo, mi padre llegó a Lima a los 10 años desde Lamas y no pudo acabar su carrera, y mi madre tuvo que elegir entre ser secretaria o enfermera. Por eso, los dos apoyaban que nosotros tuviéramos una educación superior”.
“En mi familia soy de los primeros que acabó una carrera y casi el único que tiene un doctorado. No vengo de clase privilegiada, estudié con una beca y con el apoyo de mis padres”, expresa el también director de la revista digital Polis-Poesía.
La etapa universitaria fue difícil para él por lo costosa que resultaba la carrera, “tratando de no perder la paciencia y la perspectiva. Quizá esa precariedad me hizo leer más rápido porque me prestaban los libros y era la premura por aprender. Comprarlos era un lujo”.
“Como cambié de carrera sin decirles, mis padres no estaban muy contentos. Luego pude trabajar en la misma universidad y de ahí en la UPC. Fue en ese momento en que postulo a una beca en Boston y ellos vieron un camino real para mí”.
Y aunque no lo parezca, para Carlos Villacorta, su vida ha sido un constante movimiento, algo que desde pequeño quizá lo intuía. “Tuvimos la posibilidad con mis hermanos de estudiar inglés y eso fue muy favorable. Creo que siempre tuve esa idea de vivir fuera”.
Cuando llegó por primera vez a Estados Unidos, Carlos sintió lo duro que resulta emigrar. “Hace 21 años, en mi primer día fuera, fui a caminar por el barrio de la universidad y llegué al río Charles. Vi el cielo todo azul como el de los Andes. De repente me quedé pensando, todo el mundo hablando inglés y te preguntas si valdrá la pena. Si estaba bien la decisión que tomé. Me sentía muy solo, pero luego uno hace amigos y la cosa se va arreglando”.
La vida luego le brindaría la dicha de ser padre de una pequeña de dos años que le provoca “sentimientos encontrados. Me alcanza libros en español y quiere que le lea. Ahí siento la precariedad con la que yo viví y me da alegría y nostalgia poder acercarme así a mi pequeña”.
Hoy es un pez en el agua compartiendo a escritores peruanos y latinoamericanos con sus alumnos en la Universidad de Maine. “Mi idea es tratar que los alumnos puedan leer y conocer a los escritores. Les cuento un poco de su vida y así el estudiante conecta mejor con la obra del escritor y se acerca mejor a la literatura peruana. Mi trabajo, finalmente, es conectar las dos culturas”.
Sobre el autor
Villacorta es escritor y es considerado parte del New Latino Boom de escritores latinoamericanos en Estados Unidos. Sus últimos son los poemarios Materia oscura y Libro de la tentación y del olvido. En ficción ha publicado la novela Alicia, esto es el capitalismo y el libro de cuentos Lo que dijo el fuego. Es coeditor de las antologías Los relojes se han roto: antología de poesía peruana de los noventa, Cuentos de ida y vuelta: 17 narradores peruanos en Estados Unidos y el libro Lima Escrita: Arquitectura poética de la ciudad 1970-2020 (Intermezzo Tropical 2021). Sus poemas y cuentos han aparecido en español, inglés y francés en revistas como Aurora Boreal, Latin American Literature Today, Hiedra Magazine, etcétera.