• MIÉRCOLES 6
  • de mayo de 2026

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se consagró en los 100 kilómetros del Andes Race

Remigio Huamán Quispe: El amo de la montaña

Fue el mejor de la décima edición del ‘trail running’ del Cusco.

El atleta huancavelicano volvió a dominar los Andes con la solvencia que lo confirma como el mejor corredor de montaña del país. Lo demostró en la Adidas Andes Race 2025, al partir el viernes 29 de agosto a las 15:00 horas y correr sin pausa durante 14 horas por los paisajes del Cusco, hasta cruzar la meta el sábado 30 a las 5:08 horas, en una actuación histórica.

Huamán reafirmó su supremacía en el trail running al imponer un tiempo de 14 horas y 8 minutos, que le permitió mejorar de manera contundente la marca con la que alcanzó la victoria en el 2023 (15 horas y 36 minutos). Su triunfo consolida una vez más el nombre del Perú en la élite mundial del fondismo de montaña.

“Estoy muy feliz por haber conquistado por segunda vez esta gran competencia. El Andes Race es una de las pruebas más duras y hermosas del mundo, y lograr este triunfo confirma que con disciplina y constancia los sueños se cumplen”, declaró Huamán al cruzar la meta.

El bicampeón no solo representa la fuerza de los corredores peruanos en escenarios de altura extrema, sino también la perseverancia de quienes entrenan día a día desde las montañas para desafiar al mundo.

La jornada también tuvo un momento especial para el Team Huamán: su hijo Jhon Huamán (de 22 años) alcanzó el primer lugar en la categoría de 13K, con un tiempo de 56 minutos y 2 segundos, confirmando la proyección del legado deportivo de la familia.

El atleta resaltó también el valor simbólico de esta edición, al coincidir con la victoria de su hijo, un doble logro que refuerza el legado familiar del Team Huamán en el deporte de montaña.

Remigio Huamán, de 42 años, creció recorriendo cerca de 15 kilómetros diarios junto con sus hermanos para llegar al colegio. Esa travesía temprana por las montañas fue la base que lo forjó como maratonista profesional.

Nació en una familia de campesinos que lo apoyó, con esfuerzo y sacrificio, en su camino como atleta. En sus inicios, su madre vendía gallinas y carneros para costear los pasajes a Huancayo, donde se realizaban las competencias. Sus primeros premios fueron sencillos, como un plato de tallarines o una frazada, pero representaban un enorme aliento para seguir adelante.

Al comenzar su carrera, Remigio entrenaba con equipo y calzado no profesional que le provocaban constantes lesiones. En más de una ocasión llegó a pegar sandalias encontradas en los ríos a la suela gastada de sus zapatillas para poder seguir corriendo. A pesar de las dificultades y la pobreza que marcaron su infancia, nunca dejó de perseverar en sus metas. Con disciplina y esfuerzo logró abrirse paso en el atletismo hasta conseguir el respaldo de marcas que confiaron en su talento.

Su rutina de entrenamiento es rigurosa, corre diariamente largas distancias en la altura de las montañas, lo que le ha permitido desarrollar una resistencia excepcional. Complementa esta preparación con una alimentación balanceada y saludable, basada en los productos del propio campo.