Pan con chicharrón: los desayunos regionales que también merecen ir al mundial
Los desayunos en cada región del Perú son emblema de genuina identidad cultural y biodiversidad
En cada localidad del Perú, el desayuno tradicional es emblema de identidad y herencia cultural. Constituye una sabrosa amalgama de insumos y sabores preparados con pasión, metodología casi científica y destreza únicas que dan como resultado manjares irresistibles que conquistan el paladar e invitan a saborearlos cada vez que sea posible.
A continuación, repasemos algunos de los emblemáticos desayunos tradicionales de las regionales de Perú.
Adobo arequipeño
Es uno de los potajes embajadores de la culinaria arequipeña, una de las más variadas y deliciosas del Perú y declarada Patrimonio Cultural de la Nación. Se prepara con carne de cerdo aderezado con ajos, ají mirasol, vinagre, sal, pimienta y comino, luego de lo cual es cocido a fuego lento por muchas horas hasta lograr que esté totalmente tierna.
Este plato típico de los desayunos familiares domingueros en la Ciudad Blanca, cuyo día festivo es el primer domingo de agosto, se disfruta acompañado del emblemático “pan de tres puntas”, llamado así por su forma triangular y cuyo delicioso sabor responde al anís utilizado en su preparación. En vista de la contundencia del abobo se aconseja beber una generosa taza de café, té o infusión acompañados de una copita de anisado, un destilado a base de anís macerado en aguardiente de caña.
Frito chiclayano
Desayuno emblemático de la ciudad de Chiclayo, capital de la región Lambayeque, y uno de los potajes preferidos del Papa León XIV cuando ejerció como obispo de la Diócesis de Chiclayo. Suele prepararse los domingos para compartir en familia. Consta de porciones de cerdo macerado en vinagre, pimienta, comino y sal, luego de lo cual se sancocha y finalmente se fríe.
Se sirve acompañado de porciones de yuca sancochada y rodajas de camote frito, así como de sarsa criolla y del emblemático “pan marraqueta”. Al tener la contundencia de un almuerzo, este desayuno ofrece la energía necesaria para visitar sin pausa los numerosos atractivos turísticos de Lambayeque.
Desayuno huachano
Originario de la ciudad de Huacho, capital de la provincia de Huaura y al que debe su nombre, este desayuno es contundente y perfecto para empezar un largo recorrido turístico. Está compuesto por generosas porciones de salchicha huachana, embutido también originario de Huacho y preparada a base de carne de cerdo, aderezada con achiote que le da el color anaranjado, sal, pimienta, comino, nuez moscada y romero. La salchicha huachana se fríe combinada con yema de huevos batidos, adoptando una textura especial.
El desayuno huachano se completa con porciones fritas de relleno o morcilla, embutido elaborado a base de sangre de cerdo o de vaca y aderezada con sal, pimienta, comino y cebolla china. También se sirve con rodajas de camote frito, tamales y porciones de chicharrón de cerdo, así como una generosa taza de café, té o infusión. Todo un festival de sabores que se acostumbra a compartir en familia los domingos.
Pan con pejerrey
Este sánguche, conocido también como "Chimbombo" es la estrella del desayuno en la provincia constitucional del Callao. Consiste en una generosa porción de pejerreyes arrebozados con huevo, harina y sal que son fritos en abundante aceite.
Una vez listos, los pejerreyes se colocan dentro de un pan y su origen se atribuye a la fusión cultural italiana y japonesa surgida en el primer puerto del Perú.
Este manjar chalaco se suele acompañar con sarsa criolla, lechuga, mayonesa, mostaza o crema de ají al gusto. Y para completar el desayuno se puede beber una generosa taza de café, té, café con leche, jugo de frutas de estación o infusiones.
Butifarra
Es otro de los emparedados icónicos de los desayunos peruanos, infaltable en las sangucherías, y tiene como insumo estelar al jamón de cerdo, elaborado a partir de la carne de su pierna, la cual es embadurnada con una mezcla a base de achiote, que le confiere su color amarillo anaranjado característico, así como sal, manteca, pimienta y comino. Luego se hornea a fuego lento por varias horas hasta que penetre la mezcla en la carne y esta obtenga ese sabor irresistible del jamón ahumado peruano.
La butifarra, surgida en la época virreinal, se sirve en pan francés con lechuga y sarsa criolla a base de cebolla cortada en pluma y aderezada con jugo de limón o vinagre, ají amarillo o limo picado, sal y pimienta al gusto.
Patasca
Esta contundente sopa, surgida en la sierra peruana, se acostumbra a servir como desayuno y es ideal en temporada de invierno para combatir el frío, recargar energías y prepararse para una exigente travesía turística o jornada laboral.
Su preparación consta básicamente de carne y víscera de res como el mondongo o librillo, así como de mote, un tipo de maíz blanco de grano grande de enorme valor nutritivo que le confiere el nombre al potaje dado que en quechua patasca significa “mote reventado al cocinarse”. También se prepara con trozos de papa, ajos, cebolla china, pimienta, sal, orégano, hierbabuena y culantro. Se sirve una generosa porción en plato hondo y puede acompañarse con crema de ají o de rocoto.
Desayunos amazónicos
El desayuno en la Amazonía peruana es variado según el departamento en donde se sirva. Por ejemplo, en las regiones de Loreto, Ucayali y San Martín suele servirse el típico juane, abanderado de la gastronomía de la selva peruana y protagonista culinario de la tradicional Fiesta de San Juan, que se celebra cada 24 de junio. Este exquisito potaje se prepara a base de arroz condimentado con palillo y el aderezo amazónico llamado mishquina o misto, relleno con trozos de gallina o pollo y todo envuelto en hojas de bijao para luego ser cocido al vapor. Se sirve acompañado de rodajas de plátano maduro frito o patacones y salsa a base de cocona, fruto emblemático de la selva peruana.
Por su parte, en Madre de Dios, el típico desayuno tiene como protagonista estelar al chapo, una bebida a base de plátano maduro sancochado. Esta suele ser acompañada de pan, juane, yucas fritas, humita o tamales. La gran diversidad de pescados amazónicos permite también preparar suculentas sopas como el caldo de carachama y el timbuche que también son servidos en el desayuno, sobre todo en las áreas rurales, para proporcionar la energía necesaria para una exigente jornada agrícola o de pesca.