Central
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En esa misión de auxilio, la Fuerza Aérea del Perú ocupa un lugar esencial. Sus aeronaves, capaces de atravesar montañas y selvas, representan el poder aéreo que conecta al Estado con los lugares más inhóspitos y apartados del territorio nacional. Allí donde la geografía cierra caminos y el aislamiento parece definitivo, los aviones y helicópteros de la FAP hacen posible lo impensable: llevar ayuda, rescatar vidas y demostrar que la defensa de la patria empieza también por el auxilio a los suyos.
Con esa visión, el gobierno de la presidenta Dina Boluarte refuerza la capacidad de respuesta de la FAP con adquisiciones estratégicas como el Beechcraft 360C King Air, configurado para misiones y evacuaciones aeromédicas (Medevac). Esta aeronave de origen estadounidense se suma a otra similar adquirida en diciembre del 2022. Desde su arribo, el Beechcraft ha demostrado eficacia en operaciones Medevac, con vuelos sin incidentes desde aeródromos y aeropuertos de costa, sierra y selva: Andahuaylas, Arequipa, Atalaya, Ayacucho, Chachapoyas, Chiclayo, Cusco, Mazamari, Iquitos, Pisco, Piura, Pucallpa, Trujillo, Huánuco, Tacna, Tarapoto y Condorcanqui.
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A inicios de agosto pasado acumulaba más de 200 horas de vuelo efectivo, traducidas en 101 misiones y la evacuación de 146 pacientes trasladados, tanto al Hospital Central FAP como a diversos establecimientos de salud a nivel nacional.
Para el piloto de transporte e instructor en la Beechcraft 360C, mayor FAP Vehael Málaga Rozas, esta adquisición responde a una necesidad concreta: atender con rapidez y eficiencia a la población en emergencias médicas.
“La característica principal de esta aeronave, además de ser económica, es que en este momento está orientada en un 95% a evacuaciones aeromédicas. Tiene dos motores que nos permiten llegar hasta 35,000 pies. La cabina de pasajeros está equipada con conexiones eléctricas para que el equipo de emergencia y el personal médico tengan la asistencia adecuada con el paciente. El avión puede alcanzar un rango máximo de 1,800 millas y una altitud que permite cruzar la cordillera sin dificultad”, explicó.
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Además de esta importante adquisición, la FAP ha sumado dos helicópteros Enstrom F-280FX Shark y se espera la compra de otros dos, con lo que completará una flota de ocho aeronaves. Asimismo, se incorporarán cuatro aviones de entrenamiento de altas prestaciones GB1 Game Bird, que se suman a los dos ya adquiridos durante el presente gobierno.
En paralelo, se ha dado un paso clave en la formación de pilotos con la presentación de un nuevo avión de instrucción primaria Alarus CH-2000, ensamblado localmente por el Servicio de Mantenimiento de la FAP (Seman). A la fecha, el Seman entregó a la FAP ocho Alarus CH-2000.
A esto se suma una estación móvil conteniendo dos cabinas de realidad virtual adaptadas para la aeronave T-41DM y una cabina central para monitoreo del Instructor, que permitirá reducir los tiempos y el costo de entrenamiento de los futuros pilotos de la FAP.
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De manera complementaria, la FAP ha realizado mantenimiento a importantes unidades de su flota, a fin de fortalecer la capacidad de respuesta aérea. Estas acciones permiten a la institución cumplir funciones estratégicas asignadas por el Estado, entre los cuales destaca su contribución al desarrollo económico y social del país, especialmente en el apoyo a las poblaciones más necesitadas.
Operaciones especiales
La FAP cuenta con personal altamente entrenado y medios aéreos que le permiten ejecutar operaciones de Búsqueda y Salvamento Aeronáutico (SAR) y Búsqueda y Rescate en Combate (CSAR).
El Grupo de Fuerzas Especiales (Grufe) prepara al personal en técnicas de medicina táctica, asalto aéreo, control de ataque terminal, salto comandado y recuperación de personal. Las misiones SAR constituyen una de las tareas permanentes de la FAP, orientadas a localizar y rescatar personas en situaciones de emergencia aérea o desastres naturales. Para ello se emplean procedimientos estandarizados que permiten actuar con rapidez y eficacia en la búsqueda, localización, recuperación y evacuación de sobrevivientes.
De manera anual se desarrollan ejercicios operacionales nacionales e internacionales, en los que las unidades de la FAP perfeccionan sus capacidades para responder de forma rápida y profesional a las necesidades de la población. En estos ejercicios participan sistemas de aeronaves como el Mi-17, Mi-35, Mirage 2000, Sukhoi Su-25, C-26B, C-27J, KT-1P, entre otros.
En paralelo, desde el Grupo de Operaciones Terrestres (Gruot), la brigada USAR FAP Quiñones se mantiene lista para socorrer a cualquier peruano en emergencia. Son 43 miembros especializados en remoción de escombros, atención hospitalaria y rescate con cuerdas. Con el sistema AirTep (Airbone Tactical Extraction Platform) pueden rescatar víctimas de manera rápida y eficaz. El equipo USAR es una herramienta de búsqueda y rescate urbano. Su misión es evacuar en situaciones altamente complejas. ¡Siempre arriba para ayudar a los más vulnerables!
Acciones cívicas
En lo que va del 2025, la FAP ha ejecutado más de 1,600 horas de vuelo en beneficio de las poblaciones vulnerables, trasladando a más de 8,500 personas, 25 toneladas de carga y combustible, entre otros insumos.
Las principales ciudades atendidas en vuelos de acción cívica son Angamos, Contamaná, Estrecho, Soplín Vargas, Güeppi, Santa Mercedes, Remanzo, Andoas y San Lorenzo, en Loreto; y Puerto Esperanza, Purús, Yurúa y Atalaya, en Ucayali.
A estas operaciones se suman los vuelos del programa Alas de Esperanza, que la FAP lidera desde hace más de diez años con apoyo de instituciones públicas y privadas.
Para este año se programaron ocho acciones cívicas, de las cuales ya se cumplieron cuatro en Talavera, Yurúa, Acosvinchos y Huancapi, con más de 27,500 atenciones médicas realizadas y aproximadamente 40 toneladas de ayuda trasladadas.
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Incendios forestales
Durante el 2024, la FAP desempeñó un papel crucial en la lucha contra los incendios forestales que azotaron diversas regiones del país. Ante la magnitud de la emergencia se desplegó una flota de aeronaves especializadas para atender los siniestros en Tumbes, Piura, Cajamarca y Amazonas. Entre los equipos utilizados destacaron los aviones C-27J Spartan, equipados con el sistema Guardián, así como los helicópteros MI-17 y Bell 212/412, que, gracias al Bambi Bucket, lograron transportar miles de litros de agua para sofocar las llamas. En paralelo, aeronaves ligeras –como los modelos LJ-36, LJ-45XR, DHC-6– junto con drones, resultaron fundamentales para las labores de reconocimiento y verificación en las zonas afectadas.
Las operaciones conjuntas sumaron un total de 106 misiones aéreas que representaron 162 horas de vuelo y el lanzamiento de más de 486,000 litros de agua sobre los focos de incendio. El esfuerzo, que combinó precisión técnica y despliegue logístico, permitió contener el avance del fuego en áreas críticas y brindar una respuesta rápida frente a la emergencia.
Dato
8,500 personas ha trasladado la FAP en lo que va del año, empleando más de 1,600 horas de vuelo.