Este anuncio marca, según expertos, un punto de inflexión en la agenda del sector financiero del país, por lo que es importante entender cómo nos encontramos al respecto en el Perú, lo que representa para las empresas y por qué deben prepararse.
“El Open Banking es un modelo en el que, con autorización del cliente, los bancos pueden compartir datos financieros a través de interfaces seguras (APIs) con terceros regulados, como fintechs, aseguradoras u otros actores”, define Juan José Hopkins, socio experto en Fintech de CMS Grau. Así, su finalidad es promover la innovación en los servicios financieros, aumentar la competencia en el sector y ampliar la inclusión de nuevos usuarios.
Sin embargo, el Perú aún no cuenta con un marco normativo integral para implementar este proyecto, aunque en los últimos años se han dado pasos importantes. Entre ellos destacan la interoperabilidad de billeteras digitales que permite transacciones (Yape y Plin), los pagos mediante códigos QR y las transferencias inmediatas.
Asimismo, el Congreso debate el Proyecto de Ley N.º 1584/2021-CR, que busca impulsar la masificación del Open Banking con respaldo de la SBS y el Banco Mundial. A ello se suma la autorización del primer banco 100 % digital en el país, un hecho que acelera la modernización del sistema financiero y coincide con la creación del comité especial.
¿Qué deben considerar las empresas ante el Open Banking?
El experto de CMS Grau enfatiza en que el impacto del Open Banking no se limita a bancos o fintechs. “Toda empresa que interactúe con datos financieros debe prepararse”, explica Juan José Hopkins. En ese sentido, las empresas deben considerar los siguientes aspectos:
Nuevas obligaciones de compliance en protección de datos y ciberseguridad.
Mayor competencia en el mercado de pagos y servicios financieros
Oportunidades de innovación, como productos personalizados o servicios integrados en plataformas digitales.
Alianzas estratégicas con fintechs, big techs u otros actores que aprovechen la apertura de datos.
Beneficios y riesgos
Entre los principales beneficios del Open Banking se encuentran el incremento de la competencia en el sistema financiero, el acceso a productos y servicios más personalizados, la ampliación de la inclusión financiera —especialmente en zonas alejadas— y el impulso a la innovación acompañado de una reducción del uso de efectivo.
No obstante, su implementación enfrenta también diversos retos. La necesidad de un marco regulatorio claro y uniforme, la estandarización de las APIs para evitar asimetrías, las mayores exigencias de ciberseguridad y protección de datos personales, así como la resistencia de algunos sectores tradicionales de la banca, son obstáculos que deberán superarse para garantizar el éxito del modelo.
“El consentimiento informado será un aspecto importante. El usuario debe tener claridad sobre qué datos se comparten, con quién y para qué fin”, advierte Juan José Hopkins, socio de CMS Grau. Además de la necesidad de protocolos de ciberseguridad. “Las entidades que participen deberán ejecutar medidas para garantizar la integridad de la información financiera”, agrega.
Países de la región como Brasil, México, Colombia y Chile están dando pasos hacia la banca abierta bajo distintos modelos regulatorios. Perú, por su parte, puede iniciar este proceso con la ventaja de aprender de estas experiencias, adaptando buenas prácticas a su propio marco institucional.