• SÁBADO 7
  • de marzo de 2026

Opinión

FOTOGRAFIA
APUNTES

Centros de salud: invertir en IA es la decisión más rentable


Editor
Diego Pereyra

Global Healthcare Director en Softtek


Un estudio de la Asociación Médica Americana reveló que los profesionales destinan solo el 27% de su tiempo a la atención clínica directa, mientras que el 49.2% se consume en registros y burocracias. En términos financieros, equivale a pagar dos horas de trabajo no facturable por cada hora que genera ingresos.

Las consecuencias son claras: un médico que podría atender 15 pacientes por día apenas llega a ocho. El desgaste se multiplica: 57% de los profesionales de la salud considera abandonar la práctica por agotamiento, lo que eleva los costos de reclutamiento y capacitación. A ello se suma que 54% de los médicos reconoce que la complejidad administrativa afecta negativamente la calidad de atención –según un sondeo internacional realizado por Notable–, generando pacientes insatisfechos, menos referencias y caídas de ingresos.

En este contexto, la inteligencia artificial (IA) se presenta como un multiplicador de ingresos. Casos internacionales muestran que hasta 44% de las tareas administrativas puede automatizarse. Un estudio en BMJ Open demostró que casi la mitad del trabajo no médico es susceptible de automatización, liberando tiempo facturable de forma inmediata.

Los centros que ya aplican estas tecnologías reportan aumentos del 30% al 40% en pacientes atendidos sin ampliar la plantilla médica y reducciones de costos de hasta 25%. La programación de cirugías con IA ha reducido tiempos muertos en un 35%, y la transcripción automática de consultas libera unos 90 minutos diarios por médico, tiempo que se reinvierte en atención.

El impacto también se refleja en la demanda: pacientes más informados eligen centros que ofrecen procesos ágiles y diagnósticos precisos. Y el beneficio más estratégico es la escalabilidad: crecer sin contratar más personal, mejorando márgenes y competitividad.

Las cifras son contundentes. El payback promedio es de 8 a 12 meses; los ingresos suben entre 20% y 35% en el primer año; los costos bajan hasta 25%, y la satisfacción de los pacientes crece entre 40% y 60%.

La pregunta no es si se debe invertir en IA, sino si los centros de salud pueden permitirse no hacerlo mientras la competencia toma la delantera. Cada mes que se posterga la decisión significa millones en ingresos potenciales perdidos. Invertir en IA no es una apuesta a futuro, es la única forma de mantener la competitividad en el presente.