• LUNES 11
  • de mayo de 2026

Opinión

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Reflexiones

El futuro de las universidades


Editor
Rubén Quiroz Ávila

Presidente de la Sociedad Peruana de Filosofía, profesor universitario


Y eso significa girar a un nuevo paradigma que se restringe, muchas veces, por las imposiciones de órganos de control excesivos y de normativas que reducen la innovación. Y también su laxitud y descontrol. Sin una mínima regulación ordenada y vigilante del bienestar ciudadano, surge un laberinto desproporcionado de intereses en el que maneja mejor sus recursos tiene la prioridad. Eso también tiende a una posición cerrada y monopólica que no favorece la diversidad y calidad comparada.

Sin embargo, hay una etapa todavía que depende del viejo paradigma en la que se estudia por períodos largos y con las mismas metodologías y, claro, carreras que se desactualizan con prontitud. Muchas de las universidades, principalmente las que tienen modelos de gobernanza en la que se lucha intensamente por el poder, siguen siendo lugares en las que implosionan los enfoques de cambios reales. La guerra política en la que se envuelven cada período crea un alto grado de inestabilidad y origina un desprestigio irreversible, más cuando los canales democráticos estallan y son sobrepasados. La ética incluso, en estos tipos de universidad, queda sobrepasada.

Por eso la creación de nuevas formas de enseñanza-aprendizaje es un imperativo en el que se pueden combinar los perfiles individuales y sus consideraciones particulares. Es decir, una enseñanza cada vez más personalizada es una obligación que toda institución tiene que contemplar. Cualquier estandarización se tornará contraproducente, y una educación industrial, masiva, homogeneizada, sin diferenciación, estará en vías de desaparición. La pregunta que se harán los individuos en situación de estudiar es por qué elegirían un lugar que ofrece lo mismo que todos. Claro, a veces las elecciones del lugar que van a tener que compartir educación obedece a fuerzas de inercia social y de endogamia.

Hay una excelente oportunidad para transformar las universidades en centros de innovación humana, como ya algunas instituciones globales lo están dinamizando. No se trata solo de crear universidades masivamente, sino también de convertirlas en poderosos ecosistemas educativos y de innovación constante.