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La organización, que representa a víctimas del abuso sexual del clero de más de 30 países, añadió en un comunicado que esa reunión marca un momento significativo de diálogo con la Iglesia católica.
“Fue una conversación significativa. Refleja un compromiso compartido con la justicia, la sanación y un cambio real. Las víctimas han buscado durante mucho tiempo un lugar en la mesa, y hoy nos sentimos escuchados”, señaló Gemma Hickey.