Mundo
Dos años después de que el mundo acordara en la COP28 de la ONU de Dubái una salida progresiva de las energías fósiles, Lula, cuyo país es el octavo mayor productor de crudo del mundo, volvió a poner el tema sobre la mesa.
El planeta “no soporta más el modelo de desarrollo basado en el uso intensivo de combustibles fósiles”, señaló el izquierdista en el segundo día de la cumbre de líderes, previo a la COP30 que se abre el lunes en Belém.
Críticas
Lula ya había abogado la víspera por una hoja de ruta para librarse de la dependencia de los hidrocarburos, grandes responsables del cambio climático.
En Brasil, el mandatario enfrenta críticas de ambientalistas por haber impulsado este año un megaproyecto de exploración petrolera marítima cerca de la Amazonía.
Lula argumenta que las ganancias de la explotación de hidrocarburos son necesarias para financiar la transición.
Sus palabras en la COP30 fueron bien recibidas por ONG, en tiempos en que el mundo parece abocarse al cataclismo climático.
La ONU advirtió que el 2025 será uno de los años más calurosos jamás registrados.
Y el organismo ya admite ahora que el objetivo de limitar el calentamiento a 1.5 °C respecto a la era preindustrial no se cumplirá.
Tampoco la coyuntura internacional ayuda: Donald Trump retiró de nuevo a Estados Unidos, segundo mayor contaminante del mundo después de China, del Acuerdo de París.
La filosofía del republicano: “Perforar, perforar, perforar”.
![]()
Modelo energético
Reunidos en Belém, algunos líderes como el francés Emmanuel Macron secundaron a Lula en la necesidad de cambiar de modelo energético.
“Cada país debe presentar su hoja de ruta y elaborar su estrategia para eliminar progresivamente los combustibles fósiles”, dijo Macron.
El jefe de la ONU para el clima, Simon Stiell, apeló a los datos para mostrar que la transición ya está en marcha.
El año pasado se invirtieron dos billones de dólares en energías renovables, el doble que en combustibles fósiles. Y el 90% de la nueva capacidad energética mundial fue renovable, puntualizó.
El fondo
Brasil promovió otro frente climático: la lucha contra la deforestación, al lanzar un fondo de inversiones dedicado a la protección de bosques tropicales, como la Amazonía.
Noruega anunció su intención de invertir 3.000 millones de dólares, Brasil e Indonesia 1,000 millones cada uno, según el anfitrión, y Francia, 575 millones. Alemania hará un “aporte significativo”, prometió en la COP el jefe de gobierno Friedrich Merz.
Paralelamente varios países, entre estos España, Francia y Kenia, encabezan una iniciativa para promover en la conferencia climática un nuevo impuesto a la primera clase de las aerolíneas y los jets privados.