Opinión
Investigador científico del IGP
Se esperaría, por tanto, una mayor cantidad de evidencias científicas respaldando políticas públicas más efectivas. Sin embargo, persiste una brecha entre ciencia y política, tanto en el Perú como a nivel global. Varias barreras explican esta situación. Las publicaciones especializadas no son fácilmente accesibles para los hacedores de políticas, no solo por su lenguaje técnico y porque suelen estar en inglés, sino también por su costo, que puede ascender a decenas de dólares por artículo, pese a que los autores suelen pagar por publicar. Por ello no basta con difundir los resultados para que estos se integren a la política pública. En temas complejos como el cambio climático, donde convergen múltiples disciplinas, tampoco es realista esperar que funcionarios o investigadores individuales cubran todo el espectro de conocimientos necesarios. Esto hace imprescindible un trabajo conjunto entre comunidad científica y responsables de la política.
En el país existe un avance en esta dirección. El Observatorio de Ciencia Climática del Instituto Geofísico del Perú, reconocido en la Estrategia Nacional de Cambio Climático y recientemente en las NDC3.0, asesora a las autoridades en la gestión climática e incorpora resultados de investigaciones relevantes –nacionales o internacionales– como evidencia para sustentar decisiones. El IGP trabaja con investigadores, docentes y estudiantes de diversas instituciones, lo que aporta la diversidad de conocimientos necesaria. En la labor con gobiernos regionales se busca, además, la participación de universidades locales que conocen mejor la realidad de sus territorios. En la reciente Estrategia Regional de Cambio Climático de Tacna destacaron las contribuciones de la Universidad Nacional Jorge Basadre Grohmann, así como de la Universidad Nacional Toribio Rodríguez de Mendoza de Amazonas.
Fortalecer estos vínculos entre ciencia y gestión pública es clave para responder con eficacia a los desafíos crecientes del cambio climático; de esta manera, el conocimiento disponible podrá traducirse en decisiones oportunas que mejoren la vida de la ciudadanía. Ciencia para protegernos, ciencia para avanzar.