Opinión
Gerente de Gestión Humana en Summa Gold Corporation
Según el Ministerio de Energía y Minas (Minem), el empleo minero formal ha crecido interanualmente 12.2% en septiembre y supera los 276,000 puestos directos. Sin embargo, el verdadero desafío no es solo generar más empleo, sino también crear entornos donde las personas deseen permanecer, crecer y aportar de manera sostenida.
A ello se suma que los jóvenes profesionales enfrentan hoy un mercado laboral aún más competitivo y dinámico, en el que la actualización constante de habilidades resulta indispensable. En este contexto, la minería tiene la oportunidad de posicionarse como un sector que no solo ofrece estabilidad, sino también formación especializada, posibilidades reales de movilidad interna y acceso a tecnología de vanguardia.
Este reto se vuelve especialmente relevante en una industria que continúa siendo uno de los pilares de la economía nacional –aportando alrededor del 9% del PBI y más del 60% de las exportaciones del país, de acuerdo con el Minem– y que, al mismo tiempo, enfrenta una transformación profunda: pasar de ser una actividad eminentemente técnica a una que valora la gestión humana, la innovación y la sostenibilidad.
Cada vez más empresas mineras impulsan esta evolución cultural desde dentro: fomentan liderazgos más horizontales, fortalecen programas de desarrollo profesional, promueven la innovación y, sobre todo, integran la sostenibilidad como parte esencial de su propósito. Como reflejo de ello, son reconocimientos como Great Place to Work (GPTW) los que destacan a las mejores empresas para trabajar y evidencian que tienen un compromiso con la construcción de entornos laborales más humanos y colaborativos.
El reto hacia adelante es consolidar este cambio cultural y comunicarlo mejor. La minería necesita atraer talento joven, diverso y creativo, capaz de enfrentar los desafíos ambientales, tecnológicos y sociales del siglo XXI. Al mismo tiempo, los jóvenes profesionales buscan proyectos donde su trabajo tenga sentido y contribuya a un propósito mayor. Ese punto de encuentro puede ser precisamente el motor de una nueva minería: más moderna, sostenible y con las personas en el centro.