• MIÉRCOLES 20
  • de mayo de 2026

Editorial

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Inversión y empleo a paso firme

El tercer trimestre del 2025 nos entrega un mensaje dual, la economía tiene vitalidad y resiliencia, impulsada por la sinergia entre empleo y capital. El cimiento firme exige una acción colectiva.

El informe sugiere que la economía peruana, lejos de estancarse, encontró una cadencia más estable, sostenida por un repunte de la inversión y la ligera reactivación de los bolsillos ciudadanos.

La verdadera sorpresa y el núcleo de este dinamismo residen en la formación bruta de capital fijo, que escaló un notable 10.1%. Es el capital privado, el músculo inversor, el que parece haber despertado de su letargo con un alza del 12.2%.

Este ímpetu se percibe en el rumor de la sierra, donde la inversión minera inyectó capital fresco en infraestructura y exploración. Simultáneamente, el hormigón y el ladrillo marcaron una pauta en las ciudades con proyectos residenciales y comerciales que transforman el paisaje urbano y consolidan el crecimiento del sector construcción en un 6.4%.

Es un escenario de confianza que se debe celebrar. Para capitalizar este entusiasmo, el entorno institucional debe robustecerse, garantizando reglas claras y estabilidad para transformar la oleada de inversión actual en un flujo constante y poderoso.

El verdadero motor que impulsa la demanda interna es la reactivación laboral. Los datos del trimestre confirman que el empleo, y no solo el capital, es el centro de esta historia; la población ocupada creció un sólido 1.9%, pero lo más revelador es la subida sustancial de los ingresos laborales, que se dispararon un 10.7%.

Esta alza es la razón directa por la cual el gasto final privado aumentó un 3.2%, cifra que tiene sabor a alivio en miles de hogares.

Al desgranar este consumo nos encontramos con un dato de especial valor: los ciudadanos han priorizado la mesa, elevando su gasto en alimentos con saltos significativos en frutas (9%) y pescados (8.1%).

Este patrón de consumo, que valida la solidez de nuestras cadenas de suministro internas, nos exige, como país, redoblar el apoyo a la productividad agrícola y pesquera para garantizar el escalamiento necesario y consolidar la mejora en la calidad nutricional.

Mientras la locomotora privada avanza a toda máquina, la inversión pública, aunque en crecimiento (3.5%), se suma al esfuerzo, dedicada a obras viales, salud y educación, un gasto esencial que ahora tiene el impulso del crecimiento general.

El desafío es que el crecimiento del 3.4% nos da oxígeno, y el siguiente paso es asegurar que los destellos de la inversión minera y la construcción se traduzcan en el fortalecimiento de las estructuras sociales. Es el momento de acelerar con eficiencia los proyectos de infraestructura educativa y sanitaria, asegurando que cada sol invertido fortalezca la calidad de vida de manera irreversible.

El tercer trimestre del 2025 nos entrega un mensaje dual, la economía tiene vitalidad y resiliencia, impulsada por la sinergia entre empleo y capital. El cimiento firme exige una acción colectiva.