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Editor de Cultura
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El don con el que lo nombro no es un capricho. Fue el maestro de varias generaciones de humoristas de la escena peruana y responsable de las risas de nuestra nación por varias décadas.
Rossini, en sus inicios en los predios de la comedia y por varios años, combinaba la actuación con su oficio de propagandista médico.
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En una entrevista para La Crónica de la década de 1980 le preguntaron si a sus colegas visitadores no les daba celos su fama, que le facilitaría el trabajo con los doctores.
“Pero que aprendan a imitar”, contestaba socarrón.
Derechos de autor
Otra de las bromas que le gustaba hacer es que sus otros colegas, los humoristas, imitaban sus imitaciones.
“A fin de mes, paso a cobrarles regalías”, añadía.
Proveniente de una estirpe de escultores de lápida de origen suizo, comenzó su vida laboral ayudando a su padre en el negocio familiar.
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“Mis mejores obras están en el cementerio”, contó, con esa vena burlona que le costaba abandonar, hace un tiempo al Diario Oficial El Peruano.
Luego, en la radio, empezó las imitaciones a las personalidades del momento. Ese talento lo llevó luego a la televisión e incluso al cine.
Los memoriosos recordarán su aparición en Fantasías (1987), comedia de Efraín Aguilar protagonizada por Adolfo Chuiman.
Hace veinte años abandonó la televisión por el trajín que le significaba. Se refugió en la radio hasta hace pocos años.
De acuerdo con Rossini, los mejores libretistas eran los políticos. “Muchos imitan la imitación que hago de ellos, e incluso dan las gracias”, relató más de una vez en son de sorna.
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Los años verdes
Para muchos miembros de mi generación, que crecieron en los años que el terrorismo arreciaba y la crisis económica apretaba, Guillermo Rossini siempre será ese estrafalario presentador de Los años verdes.
Era una de las secciones del longevo programa Risas y Salsa. En él fungía de presentador de un programa dedicado a narrar las bondades que habría en el futuro.
Gracias por darnos esperanzas, don Guillermo.
Dato:
93 años tenía el humorista Guillermo Rossini al momento de partir.